A mediados de 2025, un gerente de producto de 36 años llamado Nikita Bier se unió a X, la compañía de Elon Musk. Detrás de este cambio aparentemente cotidiano en el personal, se esconde una historia profunda sobre productos, humanidad y riqueza. La trayectoria de Bier no es convencional: desarrolló 15 aplicaciones fallidas, pero precisamente esas derrotas le enseñaron una verdad profunda: qué significa tbh. Eso no es solo el nombre de una aplicación, sino una comprensión fundamental de la naturaleza humana, que implica un cambio radical de una motivación racional a una emocional.
La bancarrota de la racionalidad: de soñador político a cazador de emociones
En 2012, aún en la Universidad de Berkeley, Nikita Bier tenía grandes ideales y creó su primera aplicación, Politify. Su objetivo era simple: usar datos y lógica para cambiar la política en Estados Unidos.
El núcleo de esta app era un calculador de impuestos. Los usuarios ingresaban sus ingresos y datos familiares, y la aplicación calculaba con precisión cómo las políticas fiscales de diferentes candidatos afectaban sus beneficios reales. Bier creía firmemente que, si los votantes entendían sus intereses económicos, tomarían decisiones racionales.
El resultado fue sorprendente. Sin presupuesto de marketing, Politify atrajo a 4 millones de usuarios durante las elecciones de 2012, alcanzando la cima en las descargas de la App Store. Pero al analizarlo más a fondo, Bier descubrió un fenómeno desalentador: los usuarios que descargaban la app y veían cómo sus intereses económicos estaban en juego no cambiaban su comportamiento de voto. Un trabajador de clase obrera que ganaba 30,000 dólares al año, incluso sabiendo que una política de un candidato le beneficiaba, podía votar por otro por motivos culturales.
En ese momento, la racionalidad de Bier chocó con la irracionalidad de la realidad. Entre 2012 y 2017, intentó y falló una y otra vez. Según informes, junto a su equipo desarrolló varias aplicaciones, intentando desglosar la naturaleza humana desde diferentes ángulos —cada intento fracasaba en captar usuarios o en retenerlos.
Pero cada fracaso le permitió entender mejor. Gradualmente se dio cuenta de que lo que impulsa a los humanos no es la racionalidad ni el conocimiento, sino el deseo primario de ser vistos, reconocidos y alabados.
Qué significa tbh: de fracasado a exitoso
Tras desarrollar 14 aplicaciones fallidas en 2017, Bier lanzó su 15ª creación, a la que llamó tbh, acrónimo en inglés de “To Be Honest” (Para ser honesto).
Es una aplicación de redes sociales anónima con una configuración bastante especial: los usuarios pueden votar anónimamente a sus amigos, preguntando cosas como “¿quién tiene más posibilidades de ser presidente?”, “¿quién puede volverse millonario?” o “¿quién puede cambiar el mundo?”. La clave es que todas las preguntas son positivas y todos los respuestas son elogios.
tbh representa un cambio de paradigma. Ya no es un producto que intenta convencer a los usuarios con datos, sino un amplificador puro de emociones. En solo dos meses, tbh atrajo a 5 millones de usuarios y alcanzó 2.5 millones de usuarios activos diarios. Comenzó en un instituto de secundaria en Georgia y se viralizó entre los estudiantes de secundaria en EE. UU. En octubre de 2017, Facebook compró la app por casi 30 millones de dólares.
¿Qué significa esta adquisición para Bier? Para él, representa la última comprensión de la naturaleza humana: el elogio puede ser monetizado. El emprendedor serio desapareció, dando paso a un manipulador experto en apalancamiento emocional.
De Facebook a Gas: la evolución de monetizar emociones
Durante su tiempo en Facebook, Bier vio cómo la red social creaba controversias mediante algoritmos, predecía comportamientos con datos y prolongaba la permanencia en la plataforma mediante el diseño de productos. La lección más importante que aprendió fue que la esencia de las plataformas sociales no es conectar personas, sino generar fluctuaciones emocionales.
Tras dejar Facebook en 2021, Bier se unió a Lightspeed Venture Partners. Al año siguiente, junto a su antiguo equipo, lanzó Gas, la versión evolutiva de tbh. Gas añadió mecanismos de votación, gamificación y, lo más importante, funciones de pago: los usuarios podían pagar para ver quién los elogiaba.
Este nuevo modelo tiene una lógica comercial más sencilla: el deseo de ser elogiado es tan fuerte que los usuarios están dispuestos a pagar por ser vistos. En solo tres meses, Gas atrajo a 10 millones de usuarios, generó 11 millones de dólares en ingresos y en su momento superó a TikTok y Meta como la app más popular en EE. UU. En enero de 2023, Discord adquirió Gas por 50 millones de dólares.
Por qué Elon Musk necesita a alguien así
En octubre de 2022, Musk compró Twitter por 44 mil millones de dólares y lo renombró X. En su visión, X debe evolucionar hacia un ciclo completo de redes sociales y finanzas. Pero para lograrlo, Musk necesita responder a una pregunta clave: ¿qué tipo de motivación puede hacer que los usuarios pasen de desplazarse por Twitter a realizar transacciones financieras?
Es, en esencia, una cuestión de naturaleza humana.
La relación de Bier con Musk comenzó con una audaz autopromoción. Cuando Musk anunció la adquisición de Twitter, Bier publicó en X: “@elonmusk Contrátame para dirigir Twitter como VP de Producto”. No recibió respuesta, pero no se rindió. Durante los siguientes tres años, siguió compartiendo en X sus reflexiones sobre crecimiento de productos, psicología del usuario y redes sociales.
En junio de 2025, cuando X buscaba un responsable de producto capaz de fusionar social y financiero, Musk pensó en Bier. Cuando este anunció su incorporación, escribió: “I’ve officially posted my way to the top”, una frase que refleja perfectamente su filosofía central: influencia equivale a riqueza, publicar equivale a ascenso.
Antes de unirse a X, Bier también fue asesor de la Fundación Solana, donde participó en la estrategia de movilidad de la criptomoneda. Allí vio cómo las criptomonedas podían aprovechar el poder social para lograr un crecimiento explosivo. Entendió una visión clave: la influencia se ha convertido en un activo financiero que puede ser valorado y negociado.
La financialización de X: de social a transaccional
Tras incorporarse a X, Bier lanzó rápidamente una serie de ajustes en los productos. Colaboró con el equipo de algoritmos para rediseñar la página de recomendaciones, aumentando el contenido de amigos, conexiones mutuas y seguidores, para que las relaciones sociales vuelvan a ser el centro de la distribución de contenido.
Lo más destacado fue el anuncio de la próxima función Smart Cashtags. Cuando los usuarios mencionen en sus tuits códigos de acciones o criptomonedas, X mostrará automáticamente precios en tiempo real, variaciones y discusiones relacionadas. Esto convierte a X en una plataforma de información financiera en tiempo real, más allá de ser solo una red social.
También revisó las políticas de API para desarrolladores, limitando las aplicaciones que recompensan a los usuarios por publicar, y mejoró los programas de incentivos para creadores. En enero de 2026, un extenso artículo del creador estadounidense Dan Koe, titulado “Cómo arreglar toda tu vida en un día”, alcanzó 150 millones de lecturas y 260,000 me gusta en X en una semana, convirtiéndose en el contenido más leído en la historia de la plataforma.
No fue casualidad: es una estrategia cuidadosamente diseñada. Al promover contenido de alta calidad con exposición masiva, transmite un mensaje a todos los creadores: si tu contenido es bueno, el algoritmo de X te ayudará a difundirlo. Es una estrategia más inteligente que simplemente pagar por promoción, pues cura el miedo de los creadores a que su contenido se pierda en la nada.
Según un informe del Financial Times de noviembre de 2025, X está desarrollando funciones de comercio e inversión integradas, permitiendo a los usuarios comprar acciones y criptomonedas directamente en la plataforma. La CEO Linda Yaccarino reveló que Visa será el primer socio para XMoney. Para diciembre de 2025, X Payments había obtenido licencias de transmisión de dinero en 38 estados de EE. UU., cubriendo aproximadamente el 75% de la población estadounidense.
Bier explicó en una entrevista la lógica central de esta estrategia: “Los consumidores no eligen un producto por sus funciones, sino por qué emociones les genera”. En otras palabras, el objetivo de la financialización de X no es ofrecer mejores servicios financieros, sino captar las fluctuaciones emocionales de los usuarios y convertir esas emociones en transacciones en momentos de euforia.
La generación Z y su crisis financiera, y la oportunidad de X
Este modelo funciona especialmente en ciertos grupos. Según una encuesta del American Bank en julio de 2025, el 72% de los jóvenes han cambiado sus hábitos por el aumento del costo de vida, y el 33% de la Generación Z siente una fuerte presión financiera, atribuyéndolo a la inestabilidad económica. La firma Ernst & Young destaca que los problemas financieros son la principal causa de ansiedad en esta generación. El informe de Arta Finance de 2024 señala que el 38% de la Generación Z y el 36% de los millennials entraron en crisis de mediana edad antes de lo esperado, debido a la presión económica.
La situación financiera de esta generación es preocupante. BuzzFeed reportó el caso de Hayley, una mujer de 27 años que trabaja en una clínica veterinaria en Colorado, con un salario de 17 dólares por hora, solo 33 horas a la semana. Sus gastos mensuales incluyen: 600 dólares de alquiler, 400 de préstamo de auto, 150 de seguro, 50 de electricidad, 70 de teléfono, 100 de préstamos estudiantiles y 50 de tarjeta de crédito, sumando 1420 dólares.
Hayley dice: “Cada gasto me hace sentir culpable, siempre pienso que ese dinero debería ahorrarse. Mientras no cubra mi agujero financiero, no puedo sentirme en paz”. Su historia refleja a toda una generación.
¿Y qué significa esto para la financialización de X? Significa captar la ansiedad financiera de la Generación Z y ofrecer una entrada sin fricciones a las inversiones. Los usuarios no necesitan descargar aplicaciones de trading, llenar formularios complejos ni verificar identidad. Solo tienen que ver en su feed una acción o criptomoneda en tendencia y hacer clic en comprar para invertir.
Según un estudio de CFA, el 31% de la Generación Z empezó a invertir antes de los 18 años, el 54% obtiene información de inversión en redes sociales, el 44% posee criptomonedas y en su portafolio, las criptomonedas representan en promedio el 20%. Para esta generación, las redes sociales no solo son canales de información, sino también lugares de decisión de inversión. Desconfían de las instituciones financieras tradicionales y confían en los influencers y en su intuición. Y X se está convirtiendo en un amplificador de esa intuición.
La maldición de las superapps
Pero antes de Musk y Bier, muchas grandes tecnológicas intentaron crear superapps, y ninguna tuvo éxito.
BlackBerry y su mensajero BlackBerry Messenger estuvieron cerca de convertirse en una superapp. Los ejecutivos planearon integrar pagos y servicios sobre la base de su red social, pero decisiones equivocadas llevaron a la caída de BlackBerry, que en 2013 perdió más del 99% de su cuota de mercado.
El Fire Phone de Amazon también fracasó. En 2014, Bezos intentó fusionar comercio electrónico y redes sociales en un solo dispositivo, pero en poco tiempo se desplomó, costándole a Amazon 170 millones de dólares en pérdidas.
Analizando estos casos, las razones por las que las superapps no funcionan en Occidente son principalmente tres. Primero, los usuarios prefieren aplicaciones independientes para diferentes funciones: un pequeño empresario prefiere Shopify para vender, QuickBooks para llevar cuentas, Slack para colaborar. La idea de una app todo en uno suele parecerle mediocre.
Segundo, las estrictas regulaciones y límites de privacidad. La esencia de las superapps es la integración de datos, pero la protección de la privacidad es un límite en Occidente. La consolidación de datos en una sola plataforma genera preocupaciones sociales y aumenta los costos de cumplimiento y riesgos de filtraciones.
Tercero, los mercados maduros ya tienen grandes dominantes. Google, Amazon y Apple ya controlan la vida digital, y los nuevos entrantes enfrentan no solo competencia funcional, sino también la lealtad de marca a los ecosistemas existentes.
¿Podrá X lograr lo que otros no? Tiene ventajas claras: 550 millones de usuarios activos, fondos y recursos políticos para sortear regulaciones. Pero no construye desde cero, sino que añade funciones financieras progresivamente, lo que reduce la fricción para los usuarios.
Aún así, los obstáculos son enormes. Los usuarios en EE. UU. ya usan Venmo para transferencias y Robinhood para invertir, y están satisfechos. ¿Por qué cambiar a X?
Aquí está el reto central para Bier: integrar las transacciones financieras sin fisuras en la experiencia social diaria. No se trata de que los usuarios hagan “gestiones”, sino de que compren acciones o criptomonedas mientras navegan en su feed. Cuando social y financiero se combinan en una misma interfaz, el costo de cambio es casi cero.
Pero esta experiencia sin fisuras también genera nuevas preocupaciones. Cuando social y financiero se fusionan, ¿se pueden convertir las emociones en transacciones directamente? ¿Este modelo basado en emociones puede agravar las burbujas irracionales? ¿Los usuarios tomarán decisiones erróneas en momentos de euforia? ¿Aumentará la presión regulatoria? Estas preguntas aún no tienen respuesta.
La era emocional y la ansiedad por la riqueza
En la última década, hemos visto cómo las redes sociales evolucionaron de “conectar personas” a “crear emociones”. La economía de la atención pasó de “el contenido manda” a “la emoción manda”. La distribución de la riqueza se desplazó de “el capital manda” a “la influencia manda”.
La carrera de Nikita Bier ejemplifica esta transformación. De un emprendedor que intentaba cambiar el mundo con racionalidad, a un manipulador experto en cosechar emociones. Este cambio no es solo personal, sino una tendencia inevitable del tiempo.
En una era de sobrecarga informativa y escasez de atención, la racionalidad cede ante las emociones, la lógica ante la intuición, el largo plazo ante el corto plazo. Quien pueda generar emociones, captura atención; quien captura atención, influencia; y quien influye, acumula riqueza.
En esta nueva era, todos somos productos. Nuestros likes, comentarios y shares son capturados por algoritmos, analizados por datos y amplificados por emociones. Nuestra atención, nuestras emociones y nuestra influencia se convierten en liquidez, riqueza y poder.
En este contexto, qué significa tbh ya no es lo importante; lo que importa es qué representa este modelo de Nikita Bier y Musk. Significa que un futuro impulsado por emociones está llegando, que un mundo donde la influencia es la moneda fuerte se está formando. Y la pregunta de cómo encontrarnos en ese mundo quizás ya se acerca a nosotros, en las plataformas sociales, en forma de recomendaciones algorítmicas que se van acercando lentamente.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
De 15 fracasos a la iluminación que significa tbh: Cómo Nikita Bier se convirtió en el manipulador emocional de X
A mediados de 2025, un gerente de producto de 36 años llamado Nikita Bier se unió a X, la compañía de Elon Musk. Detrás de este cambio aparentemente cotidiano en el personal, se esconde una historia profunda sobre productos, humanidad y riqueza. La trayectoria de Bier no es convencional: desarrolló 15 aplicaciones fallidas, pero precisamente esas derrotas le enseñaron una verdad profunda: qué significa tbh. Eso no es solo el nombre de una aplicación, sino una comprensión fundamental de la naturaleza humana, que implica un cambio radical de una motivación racional a una emocional.
La bancarrota de la racionalidad: de soñador político a cazador de emociones
En 2012, aún en la Universidad de Berkeley, Nikita Bier tenía grandes ideales y creó su primera aplicación, Politify. Su objetivo era simple: usar datos y lógica para cambiar la política en Estados Unidos.
El núcleo de esta app era un calculador de impuestos. Los usuarios ingresaban sus ingresos y datos familiares, y la aplicación calculaba con precisión cómo las políticas fiscales de diferentes candidatos afectaban sus beneficios reales. Bier creía firmemente que, si los votantes entendían sus intereses económicos, tomarían decisiones racionales.
El resultado fue sorprendente. Sin presupuesto de marketing, Politify atrajo a 4 millones de usuarios durante las elecciones de 2012, alcanzando la cima en las descargas de la App Store. Pero al analizarlo más a fondo, Bier descubrió un fenómeno desalentador: los usuarios que descargaban la app y veían cómo sus intereses económicos estaban en juego no cambiaban su comportamiento de voto. Un trabajador de clase obrera que ganaba 30,000 dólares al año, incluso sabiendo que una política de un candidato le beneficiaba, podía votar por otro por motivos culturales.
En ese momento, la racionalidad de Bier chocó con la irracionalidad de la realidad. Entre 2012 y 2017, intentó y falló una y otra vez. Según informes, junto a su equipo desarrolló varias aplicaciones, intentando desglosar la naturaleza humana desde diferentes ángulos —cada intento fracasaba en captar usuarios o en retenerlos.
Pero cada fracaso le permitió entender mejor. Gradualmente se dio cuenta de que lo que impulsa a los humanos no es la racionalidad ni el conocimiento, sino el deseo primario de ser vistos, reconocidos y alabados.
Qué significa tbh: de fracasado a exitoso
Tras desarrollar 14 aplicaciones fallidas en 2017, Bier lanzó su 15ª creación, a la que llamó tbh, acrónimo en inglés de “To Be Honest” (Para ser honesto).
Es una aplicación de redes sociales anónima con una configuración bastante especial: los usuarios pueden votar anónimamente a sus amigos, preguntando cosas como “¿quién tiene más posibilidades de ser presidente?”, “¿quién puede volverse millonario?” o “¿quién puede cambiar el mundo?”. La clave es que todas las preguntas son positivas y todos los respuestas son elogios.
tbh representa un cambio de paradigma. Ya no es un producto que intenta convencer a los usuarios con datos, sino un amplificador puro de emociones. En solo dos meses, tbh atrajo a 5 millones de usuarios y alcanzó 2.5 millones de usuarios activos diarios. Comenzó en un instituto de secundaria en Georgia y se viralizó entre los estudiantes de secundaria en EE. UU. En octubre de 2017, Facebook compró la app por casi 30 millones de dólares.
¿Qué significa esta adquisición para Bier? Para él, representa la última comprensión de la naturaleza humana: el elogio puede ser monetizado. El emprendedor serio desapareció, dando paso a un manipulador experto en apalancamiento emocional.
De Facebook a Gas: la evolución de monetizar emociones
Durante su tiempo en Facebook, Bier vio cómo la red social creaba controversias mediante algoritmos, predecía comportamientos con datos y prolongaba la permanencia en la plataforma mediante el diseño de productos. La lección más importante que aprendió fue que la esencia de las plataformas sociales no es conectar personas, sino generar fluctuaciones emocionales.
Tras dejar Facebook en 2021, Bier se unió a Lightspeed Venture Partners. Al año siguiente, junto a su antiguo equipo, lanzó Gas, la versión evolutiva de tbh. Gas añadió mecanismos de votación, gamificación y, lo más importante, funciones de pago: los usuarios podían pagar para ver quién los elogiaba.
Este nuevo modelo tiene una lógica comercial más sencilla: el deseo de ser elogiado es tan fuerte que los usuarios están dispuestos a pagar por ser vistos. En solo tres meses, Gas atrajo a 10 millones de usuarios, generó 11 millones de dólares en ingresos y en su momento superó a TikTok y Meta como la app más popular en EE. UU. En enero de 2023, Discord adquirió Gas por 50 millones de dólares.
Por qué Elon Musk necesita a alguien así
En octubre de 2022, Musk compró Twitter por 44 mil millones de dólares y lo renombró X. En su visión, X debe evolucionar hacia un ciclo completo de redes sociales y finanzas. Pero para lograrlo, Musk necesita responder a una pregunta clave: ¿qué tipo de motivación puede hacer que los usuarios pasen de desplazarse por Twitter a realizar transacciones financieras?
Es, en esencia, una cuestión de naturaleza humana.
La relación de Bier con Musk comenzó con una audaz autopromoción. Cuando Musk anunció la adquisición de Twitter, Bier publicó en X: “@elonmusk Contrátame para dirigir Twitter como VP de Producto”. No recibió respuesta, pero no se rindió. Durante los siguientes tres años, siguió compartiendo en X sus reflexiones sobre crecimiento de productos, psicología del usuario y redes sociales.
En junio de 2025, cuando X buscaba un responsable de producto capaz de fusionar social y financiero, Musk pensó en Bier. Cuando este anunció su incorporación, escribió: “I’ve officially posted my way to the top”, una frase que refleja perfectamente su filosofía central: influencia equivale a riqueza, publicar equivale a ascenso.
Antes de unirse a X, Bier también fue asesor de la Fundación Solana, donde participó en la estrategia de movilidad de la criptomoneda. Allí vio cómo las criptomonedas podían aprovechar el poder social para lograr un crecimiento explosivo. Entendió una visión clave: la influencia se ha convertido en un activo financiero que puede ser valorado y negociado.
La financialización de X: de social a transaccional
Tras incorporarse a X, Bier lanzó rápidamente una serie de ajustes en los productos. Colaboró con el equipo de algoritmos para rediseñar la página de recomendaciones, aumentando el contenido de amigos, conexiones mutuas y seguidores, para que las relaciones sociales vuelvan a ser el centro de la distribución de contenido.
Lo más destacado fue el anuncio de la próxima función Smart Cashtags. Cuando los usuarios mencionen en sus tuits códigos de acciones o criptomonedas, X mostrará automáticamente precios en tiempo real, variaciones y discusiones relacionadas. Esto convierte a X en una plataforma de información financiera en tiempo real, más allá de ser solo una red social.
También revisó las políticas de API para desarrolladores, limitando las aplicaciones que recompensan a los usuarios por publicar, y mejoró los programas de incentivos para creadores. En enero de 2026, un extenso artículo del creador estadounidense Dan Koe, titulado “Cómo arreglar toda tu vida en un día”, alcanzó 150 millones de lecturas y 260,000 me gusta en X en una semana, convirtiéndose en el contenido más leído en la historia de la plataforma.
No fue casualidad: es una estrategia cuidadosamente diseñada. Al promover contenido de alta calidad con exposición masiva, transmite un mensaje a todos los creadores: si tu contenido es bueno, el algoritmo de X te ayudará a difundirlo. Es una estrategia más inteligente que simplemente pagar por promoción, pues cura el miedo de los creadores a que su contenido se pierda en la nada.
Según un informe del Financial Times de noviembre de 2025, X está desarrollando funciones de comercio e inversión integradas, permitiendo a los usuarios comprar acciones y criptomonedas directamente en la plataforma. La CEO Linda Yaccarino reveló que Visa será el primer socio para XMoney. Para diciembre de 2025, X Payments había obtenido licencias de transmisión de dinero en 38 estados de EE. UU., cubriendo aproximadamente el 75% de la población estadounidense.
Bier explicó en una entrevista la lógica central de esta estrategia: “Los consumidores no eligen un producto por sus funciones, sino por qué emociones les genera”. En otras palabras, el objetivo de la financialización de X no es ofrecer mejores servicios financieros, sino captar las fluctuaciones emocionales de los usuarios y convertir esas emociones en transacciones en momentos de euforia.
La generación Z y su crisis financiera, y la oportunidad de X
Este modelo funciona especialmente en ciertos grupos. Según una encuesta del American Bank en julio de 2025, el 72% de los jóvenes han cambiado sus hábitos por el aumento del costo de vida, y el 33% de la Generación Z siente una fuerte presión financiera, atribuyéndolo a la inestabilidad económica. La firma Ernst & Young destaca que los problemas financieros son la principal causa de ansiedad en esta generación. El informe de Arta Finance de 2024 señala que el 38% de la Generación Z y el 36% de los millennials entraron en crisis de mediana edad antes de lo esperado, debido a la presión económica.
La situación financiera de esta generación es preocupante. BuzzFeed reportó el caso de Hayley, una mujer de 27 años que trabaja en una clínica veterinaria en Colorado, con un salario de 17 dólares por hora, solo 33 horas a la semana. Sus gastos mensuales incluyen: 600 dólares de alquiler, 400 de préstamo de auto, 150 de seguro, 50 de electricidad, 70 de teléfono, 100 de préstamos estudiantiles y 50 de tarjeta de crédito, sumando 1420 dólares.
Hayley dice: “Cada gasto me hace sentir culpable, siempre pienso que ese dinero debería ahorrarse. Mientras no cubra mi agujero financiero, no puedo sentirme en paz”. Su historia refleja a toda una generación.
¿Y qué significa esto para la financialización de X? Significa captar la ansiedad financiera de la Generación Z y ofrecer una entrada sin fricciones a las inversiones. Los usuarios no necesitan descargar aplicaciones de trading, llenar formularios complejos ni verificar identidad. Solo tienen que ver en su feed una acción o criptomoneda en tendencia y hacer clic en comprar para invertir.
Según un estudio de CFA, el 31% de la Generación Z empezó a invertir antes de los 18 años, el 54% obtiene información de inversión en redes sociales, el 44% posee criptomonedas y en su portafolio, las criptomonedas representan en promedio el 20%. Para esta generación, las redes sociales no solo son canales de información, sino también lugares de decisión de inversión. Desconfían de las instituciones financieras tradicionales y confían en los influencers y en su intuición. Y X se está convirtiendo en un amplificador de esa intuición.
La maldición de las superapps
Pero antes de Musk y Bier, muchas grandes tecnológicas intentaron crear superapps, y ninguna tuvo éxito.
BlackBerry y su mensajero BlackBerry Messenger estuvieron cerca de convertirse en una superapp. Los ejecutivos planearon integrar pagos y servicios sobre la base de su red social, pero decisiones equivocadas llevaron a la caída de BlackBerry, que en 2013 perdió más del 99% de su cuota de mercado.
El Fire Phone de Amazon también fracasó. En 2014, Bezos intentó fusionar comercio electrónico y redes sociales en un solo dispositivo, pero en poco tiempo se desplomó, costándole a Amazon 170 millones de dólares en pérdidas.
Analizando estos casos, las razones por las que las superapps no funcionan en Occidente son principalmente tres. Primero, los usuarios prefieren aplicaciones independientes para diferentes funciones: un pequeño empresario prefiere Shopify para vender, QuickBooks para llevar cuentas, Slack para colaborar. La idea de una app todo en uno suele parecerle mediocre.
Segundo, las estrictas regulaciones y límites de privacidad. La esencia de las superapps es la integración de datos, pero la protección de la privacidad es un límite en Occidente. La consolidación de datos en una sola plataforma genera preocupaciones sociales y aumenta los costos de cumplimiento y riesgos de filtraciones.
Tercero, los mercados maduros ya tienen grandes dominantes. Google, Amazon y Apple ya controlan la vida digital, y los nuevos entrantes enfrentan no solo competencia funcional, sino también la lealtad de marca a los ecosistemas existentes.
¿Podrá X lograr lo que otros no? Tiene ventajas claras: 550 millones de usuarios activos, fondos y recursos políticos para sortear regulaciones. Pero no construye desde cero, sino que añade funciones financieras progresivamente, lo que reduce la fricción para los usuarios.
Aún así, los obstáculos son enormes. Los usuarios en EE. UU. ya usan Venmo para transferencias y Robinhood para invertir, y están satisfechos. ¿Por qué cambiar a X?
Aquí está el reto central para Bier: integrar las transacciones financieras sin fisuras en la experiencia social diaria. No se trata de que los usuarios hagan “gestiones”, sino de que compren acciones o criptomonedas mientras navegan en su feed. Cuando social y financiero se combinan en una misma interfaz, el costo de cambio es casi cero.
Pero esta experiencia sin fisuras también genera nuevas preocupaciones. Cuando social y financiero se fusionan, ¿se pueden convertir las emociones en transacciones directamente? ¿Este modelo basado en emociones puede agravar las burbujas irracionales? ¿Los usuarios tomarán decisiones erróneas en momentos de euforia? ¿Aumentará la presión regulatoria? Estas preguntas aún no tienen respuesta.
La era emocional y la ansiedad por la riqueza
En la última década, hemos visto cómo las redes sociales evolucionaron de “conectar personas” a “crear emociones”. La economía de la atención pasó de “el contenido manda” a “la emoción manda”. La distribución de la riqueza se desplazó de “el capital manda” a “la influencia manda”.
La carrera de Nikita Bier ejemplifica esta transformación. De un emprendedor que intentaba cambiar el mundo con racionalidad, a un manipulador experto en cosechar emociones. Este cambio no es solo personal, sino una tendencia inevitable del tiempo.
En una era de sobrecarga informativa y escasez de atención, la racionalidad cede ante las emociones, la lógica ante la intuición, el largo plazo ante el corto plazo. Quien pueda generar emociones, captura atención; quien captura atención, influencia; y quien influye, acumula riqueza.
En esta nueva era, todos somos productos. Nuestros likes, comentarios y shares son capturados por algoritmos, analizados por datos y amplificados por emociones. Nuestra atención, nuestras emociones y nuestra influencia se convierten en liquidez, riqueza y poder.
En este contexto, qué significa tbh ya no es lo importante; lo que importa es qué representa este modelo de Nikita Bier y Musk. Significa que un futuro impulsado por emociones está llegando, que un mundo donde la influencia es la moneda fuerte se está formando. Y la pregunta de cómo encontrarnos en ese mundo quizás ya se acerca a nosotros, en las plataformas sociales, en forma de recomendaciones algorítmicas que se van acercando lentamente.