En los últimos veinte años, Wall Street ha invertido en Estados Unidos aprovechando las bajas tasas de interés de Japón, pero el aumento de las tasas por parte del Banco Central de Japón eliminó las oportunidades de arbitraje, lo que llevó a las instituciones a cerrar posiciones y a que la liquidez regresara a Tokio, con Bitcoin como principal beneficiario. La Reserva Federal reactivó su política de flexibilización, aunque a corto plazo pueda sufrir impactos, a largo plazo podría generar presiones alcistas. Bitcoin enfrenta una lucha entre la desleveraging y la inyección de liquidez, por lo que los inversores deben prestar atención a la volatilidad de los precios y a las oportunidades de acumulación.