El 24 de febrero de 2026, de 03:00 a 03:15 (UTC), ETH registró una rentabilidad en velas del -0,64% durante el pico de liquidez, mostrando una tendencia de caída ligera y continua. En un contexto general de mercado mayormente bajista, el precio de ETH se vio presionado en este período sin lograr una recuperación efectiva, lo que aumentó la volatilidad y llamó la atención del mercado. Aunque las caídas en este corto período no fueron extremas, reflejaron una presión generalizada en las principales criptomonedas.
La principal fuerza impulsora de esta anomalía fue la salida continua de grandes fondos y la caída estructural en los indicadores técnicos. La salida neta de capital en una semana, representada por stablecoins, ETF y derivados, superó los 2.500 millones de dólares, lo que debilitó la capacidad de compra y generó presión bajista. Además, los gráficos diarios y de 4 horas de ETH muestran una típica formación bajista, con MACD y RSI en zonas de presión vendedora, y múltiples indicadores técnicos que indican que los niveles de soporte se están perdiendo, fortaleciendo la dinámica de caída estructural.
Por otro lado, el mercado de derivados mostró una disminución en los contratos abiertos, mientras que los eventos de liquidación en protocolos DeFi aumentaron, lo que forzó la salida pasiva de fondos apalancados y amplificó la presión de venta en spot. La actividad en la cadena se mantuvo débil, con una quema neta de 381 millones de dólares en la red principal de ETH esta semana y una caída del 13,5% en el TVL de DeFi, evidenciando una reducción continua en los flujos de fondos en la cadena. Los recientes eventos de seguridad en el ecosistema de Ethereum y los cambios en las expectativas de políticas macroeconómicas han debilitado aún más la confianza del mercado, amplificando las fluctuaciones a corto plazo por la confluencia de múltiples factores.
Actualmente, ETH se encuentra en una fase de debilidad estructural, por lo que es importante prevenir una mayor volatilidad a corto plazo y la posible ruptura de niveles clave de soporte. Se recomienda seguir de cerca los flujos de fondos en la cadena, las solicitudes de ETF, el TVL de DeFi y las señales técnicas, como el estado del MACD y RSI, así como los movimientos de capital. Los usuarios deben estar alertas ante posibles liquidaciones apalancadas no cerradas, eventos de seguridad en la cadena y cambios en el sentimiento macroeconómico que puedan desencadenar nuevas olas de presión de venta, manteniendo una vigilancia constante de las noticias y riesgos del mercado.
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