Las autoridades fiscales europeas están intensificando la supervisión de la propiedad de criptomonedas, pero este control también se está convirtiendo en una nueva fuente de riesgo. En Francia, un caso reciente muestra que el acceso a la base de datos fiscal puede hacer que los inversores en crypto enfrenten amenazas graves a su seguridad personal. Una ex empleada de la oficina de impuestos francesa, Ghalia C., ha sido investigada y encarcelada por colaborar con organizaciones criminales, tras ser acusada de filtrar datos sensibles, incluyendo información relacionada con los titulares de criptomonedas.
La investigación revela que esta persona pudo haber utilizado el sistema fiscal confidencial para buscar individuos famosos e inversores en crypto, construyendo perfiles con información sobre su ubicación y ganancias de capital. Aunque no se han registrado ataques directos en este caso, Francia ha visto un aumento en ataques organizados contra los titulares de crypto. La expansión de los requisitos de declaración y la vinculación de identidades están generando serias preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad personal.