El 6 de enero, un anuncio del gigante de los índices MSCI (Morngen & Co.) trajo un rayo de esperanza a la empresa de tesorería de activos digitales (DAT), sumida en la sombra: en la revisión de índices de febrero de 2026, MSCI decidió no proceder por el momento con la propuesta de excluirla del índice global de mercados investibles (GIMI).
Esto significa que las empresas que, por poseer grandes cantidades de Bitcoin y otros activos digitales, estaban en lista de observación, mantienen temporalmente su lugar en los índices MSCI.
Sin embargo, MSCI también anunció una serie de medidas restrictivas y planea iniciar consultas más amplias sobre todas las «empresas no operativas», para revisar de manera integral cómo tratar a las empresas no operativas en los índices. MSCI define como «empresas no operativas» a aquellas que mantienen activos no operativos como activos digitales, entre otros, como parte de su núcleo operativo (y no con fines de inversión).
Esta decisión refleja más bien la cautela y los compromisos del sistema financiero tradicional en su proceso de aceptación de activos digitales. No es simplemente una «concesión», sino una elección racional tras reconocer la complejidad del problema.
Retirada de posición bajo la doble paradoja
Para entender el origen de esta disputa, en octubre de 2025 MSCI propuso excluir de su índice global de mercados investibles a las empresas que posean activos digitales que representen el 50% o más del total de sus activos. La lógica central parecía razonable: mantener el índice enfocado en «el rendimiento de empresas operativas», excluyendo a las DATCOs, que se asemejan a fondos de inversión. Pero en la práctica, se enfrentó a una doble paradoja.
Primera, la arbitrariedad de los estándares. En una carta abierta a MSCI, Strategy cuestionó duramente que empresas como petroleras o REITs, que también concentran en gran medida un solo tipo de activo, no enfrentaran restricciones similares, lo que sugiere un doble estándar dirigido solo a las empresas de activos digitales.
Segunda, la inviabilidad de la implementación. La alta volatilidad de los precios de los activos digitales puede hacer que las empresas entren y salgan repetidamente del índice por cambios en el valor de sus activos, además de las diferencias en normas contables, lo que generaría caos en el mercado y trato injusto.
Tercero, la extralimitación de la postura. Como proveedor de índices, MSCI debería mantener neutralidad, pero esta propuesta en realidad implica una negación subjetiva del valor de los activos digitales.
Y, en contra de la estrategia de EE. UU. en activos digitales.
El cambio de postura de MSCI es en esencia el resultado conjunto de una fuerte defensa empresarial, las restricciones del mercado y las tendencias del sector. Las empresas DAT, representadas por Strategy, no aceptaron pasivamente la decisión, sino que respondieron activamente mediante cartas abiertas o iniciativas conjuntas, solicitando a MSCI que retire la propuesta. Esta resistencia identificó claramente las fallas de la propuesta y llevó a MSCI a comprender que excluir simplemente no resolvería la realidad de la integración creciente de los activos digitales en los balances empresariales.
Además, MSCI propuso realizar una revisión más amplia de las «empresas no operativas», tocando en realidad un dilema central en la clasificación moderna de empresas: en la era digital, muchos modelos de negocio ya difuminan esa frontera.
¿Qué medidas restrictivas se proponen?
Un detalle clave, pero fácil de pasar por alto en el anuncio, es que MSCI no ajustará los valores de estos valores en función de «número de acciones en circulación (NOS)», «factor de inclusión de inversión extranjera (FIF)» o «factor de inclusión nacional (DIF)».
Además, MSCI suspenderá temporalmente cualquier «traslado por segmentos de tamaño» para estas empresas. Esto significa que, incluso si su capitalización de mercado alcanza los estándares de grandes empresas, permanecerán en su lugar actual. También, no se aceptarán nuevas empresas de este tipo en los índices por ahora.
Se puede ver que MSCI mantiene una postura cautelosa. Con medidas como «congelar aumentos en peso» y «suspender traslados por tamaño», limita efectivamente la influencia de estas empresas en los índices y gana tiempo para desarrollar un conjunto de reglas generales que puedan abarcar todas las «empresas similares a fondos de inversión».
¿Y qué impacto tendrá?
A corto plazo, la crisis de liquidez de empresas como MicroStrategy se aliviará temporalmente, eliminando el riesgo de grandes retiradas de fondos pasivos.
Pero a largo plazo, esto no es una exención definitiva. MSCI ha declarado que realizará consultas más amplias y estudiará nuevos estándares basados en informes financieros. Esto indica que se está gestando un conjunto de reglas de selección más estrictas y sistemáticas.
Desde una perspectiva de desarrollo sectorial a largo plazo, este evento marca la entrada en una fase profunda de integración entre activos digitales y el sistema financiero tradicional. A medida que los activos digitales se vuelvan cada vez más comunes en los balances empresariales, las instituciones que elaboran índices ya no enfrentan la cuestión de «¿se incluirá o no?», sino la de «¿cómo clasificar de manera científica?». La exploración de MSCI podría impulsar aún más a los índices a establecer estándares unificados.
El resultado final de esta disputa redefinirá los límites de la asignación de activos empresariales y la lógica subyacente en la elaboración de índices.
En este proceso, una consulta de mercado exhaustiva y una divulgación transparente de reglas serán esenciales para cuantificar el valor operativo real de las empresas relacionadas con activos digitales, y para equilibrar la innovación financiera con la gestión de riesgos, siendo estos los pilares para lograr una verdadera integración de los activos digitales en el sistema financiero tradicional y alcanzar un beneficio mutuo entre las partes.
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¿Un susto momentáneo? MSCI retrasa la exclusión de DAT, pero la lucha continúa
Escrito por: KarenZ, Foresight News
El 6 de enero, un anuncio del gigante de los índices MSCI (Morngen & Co.) trajo un rayo de esperanza a la empresa de tesorería de activos digitales (DAT), sumida en la sombra: en la revisión de índices de febrero de 2026, MSCI decidió no proceder por el momento con la propuesta de excluirla del índice global de mercados investibles (GIMI).
Esto significa que las empresas que, por poseer grandes cantidades de Bitcoin y otros activos digitales, estaban en lista de observación, mantienen temporalmente su lugar en los índices MSCI.
Sin embargo, MSCI también anunció una serie de medidas restrictivas y planea iniciar consultas más amplias sobre todas las «empresas no operativas», para revisar de manera integral cómo tratar a las empresas no operativas en los índices. MSCI define como «empresas no operativas» a aquellas que mantienen activos no operativos como activos digitales, entre otros, como parte de su núcleo operativo (y no con fines de inversión).
Esta decisión refleja más bien la cautela y los compromisos del sistema financiero tradicional en su proceso de aceptación de activos digitales. No es simplemente una «concesión», sino una elección racional tras reconocer la complejidad del problema.
Retirada de posición bajo la doble paradoja
Para entender el origen de esta disputa, en octubre de 2025 MSCI propuso excluir de su índice global de mercados investibles a las empresas que posean activos digitales que representen el 50% o más del total de sus activos. La lógica central parecía razonable: mantener el índice enfocado en «el rendimiento de empresas operativas», excluyendo a las DATCOs, que se asemejan a fondos de inversión. Pero en la práctica, se enfrentó a una doble paradoja.
Primera, la arbitrariedad de los estándares. En una carta abierta a MSCI, Strategy cuestionó duramente que empresas como petroleras o REITs, que también concentran en gran medida un solo tipo de activo, no enfrentaran restricciones similares, lo que sugiere un doble estándar dirigido solo a las empresas de activos digitales.
Segunda, la inviabilidad de la implementación. La alta volatilidad de los precios de los activos digitales puede hacer que las empresas entren y salgan repetidamente del índice por cambios en el valor de sus activos, además de las diferencias en normas contables, lo que generaría caos en el mercado y trato injusto.
Tercero, la extralimitación de la postura. Como proveedor de índices, MSCI debería mantener neutralidad, pero esta propuesta en realidad implica una negación subjetiva del valor de los activos digitales.
Y, en contra de la estrategia de EE. UU. en activos digitales.
El cambio de postura de MSCI es en esencia el resultado conjunto de una fuerte defensa empresarial, las restricciones del mercado y las tendencias del sector. Las empresas DAT, representadas por Strategy, no aceptaron pasivamente la decisión, sino que respondieron activamente mediante cartas abiertas o iniciativas conjuntas, solicitando a MSCI que retire la propuesta. Esta resistencia identificó claramente las fallas de la propuesta y llevó a MSCI a comprender que excluir simplemente no resolvería la realidad de la integración creciente de los activos digitales en los balances empresariales.
Además, MSCI propuso realizar una revisión más amplia de las «empresas no operativas», tocando en realidad un dilema central en la clasificación moderna de empresas: en la era digital, muchos modelos de negocio ya difuminan esa frontera.
¿Qué medidas restrictivas se proponen?
Un detalle clave, pero fácil de pasar por alto en el anuncio, es que MSCI no ajustará los valores de estos valores en función de «número de acciones en circulación (NOS)», «factor de inclusión de inversión extranjera (FIF)» o «factor de inclusión nacional (DIF)».
Además, MSCI suspenderá temporalmente cualquier «traslado por segmentos de tamaño» para estas empresas. Esto significa que, incluso si su capitalización de mercado alcanza los estándares de grandes empresas, permanecerán en su lugar actual. También, no se aceptarán nuevas empresas de este tipo en los índices por ahora.
Se puede ver que MSCI mantiene una postura cautelosa. Con medidas como «congelar aumentos en peso» y «suspender traslados por tamaño», limita efectivamente la influencia de estas empresas en los índices y gana tiempo para desarrollar un conjunto de reglas generales que puedan abarcar todas las «empresas similares a fondos de inversión».
¿Y qué impacto tendrá?
A corto plazo, la crisis de liquidez de empresas como MicroStrategy se aliviará temporalmente, eliminando el riesgo de grandes retiradas de fondos pasivos.
Pero a largo plazo, esto no es una exención definitiva. MSCI ha declarado que realizará consultas más amplias y estudiará nuevos estándares basados en informes financieros. Esto indica que se está gestando un conjunto de reglas de selección más estrictas y sistemáticas.
Desde una perspectiva de desarrollo sectorial a largo plazo, este evento marca la entrada en una fase profunda de integración entre activos digitales y el sistema financiero tradicional. A medida que los activos digitales se vuelvan cada vez más comunes en los balances empresariales, las instituciones que elaboran índices ya no enfrentan la cuestión de «¿se incluirá o no?», sino la de «¿cómo clasificar de manera científica?». La exploración de MSCI podría impulsar aún más a los índices a establecer estándares unificados.
El resultado final de esta disputa redefinirá los límites de la asignación de activos empresariales y la lógica subyacente en la elaboración de índices.
En este proceso, una consulta de mercado exhaustiva y una divulgación transparente de reglas serán esenciales para cuantificar el valor operativo real de las empresas relacionadas con activos digitales, y para equilibrar la innovación financiera con la gestión de riesgos, siendo estos los pilares para lograr una verdadera integración de los activos digitales en el sistema financiero tradicional y alcanzar un beneficio mutuo entre las partes.