Desde su creación, el Bitcoin ha sido comúnmente llamado “oro digital” por sus partidarios. Sin embargo, desde la perspectiva de la economía y la valoración de activos, la diferencia en la durabilidad entre el Bitcoin y el oro podría determinar su éxito o fracaso en la función de reserva de valor en el futuro.
En la teoría de expectativas racionales y de valoración de activos, si un activo no tiene dividendos, intereses u otros rendimientos, y puede perder demanda en el mercado en el futuro, su valor debería acercarse a cero en teoría.
Acciones: incluso sin dividendos, aún hay expectativas de ganancias futuras y recompra.
Oro: aunque no tiene dividendos, existe físicamente y tiene diversas demandas en la industria, joyería, reservas de bancos centrales, etc.
Bitcoin: no tiene forma física, su valor depende completamente del mantenimiento de la red y del consenso del mercado, una vez que el consenso colapse, su valor puede caer a cero en un instante.
La razón por la que el oro ha mantenido su valor durante 6000 años:
Estabilidad física: no se corroe, degrada ni se deteriora
Usos múltiples: 50% utilizado para joyería, 10% para usos industriales, 25% como reserva de valor del banco central
Elasticidad de la demanda y sustitución: se puede intercambiar entre diferentes industrias.
En comparación, Bitcoin no tiene existencia física, depende de la infraestructura tecnológica y del mantenimiento continuo de la comunidad, y existe el riesgo de “dependencia del camino”.
La historia muestra que más del 99% de las nuevas tecnologías eventualmente serán reemplazadas por tecnologías más avanzadas.
Los metales preciosos como el oro y la plata no han sido reemplazados en miles de años.
Bitcoin debe suponer que la tecnología futura nunca será reemplazada y que la red siempre estará segura.
Una vez que los costos de mantenimiento de la red sean demasiado altos, los mineros se retiren o el interés del mercado se desplace, el valor puede colapsar rápidamente.
Bitcoin tiene dificultades para competir en eficiencia de pago con los sistemas existentes:
Velocidad de transacción lenta: una transacción necesita esperar aproximadamente 10 minutos para ser confirmada.
Comisiones altas: superiores a las transferencias bancarias, tarjetas de crédito y algunas monedas digitales.
Escalabilidad deficiente: incapaz de soportar un alto volumen de transacciones diarias.
Hasta ahora, Bitcoin carece de una base de precios estable y de un amplio rango de aplicaciones en la economía global.
A diferencia de la burbuja de internet de la década de 1990, las empresas de entonces al menos prometían ingresos futuros; el valor de Bitcoin proviene más de la especulación y la inflación de precios que del uso real. Además, los mineros y los primeros tenedores de monedas obtienen principalmente ganancias a través del aumento de precios, y hay una falta de demanda de transacciones subyacentes estables que lo respalde.
El valor del oro proviene de su durabilidad física, su versatilidad y el soporte de la demanda a largo plazo; el Bitcoin depende completamente de la base tecnológica y del consenso del mercado, careciendo de un valor residual físico y de demanda industrial. Esto significa que, si el entusiasmo del mercado disminuye en el futuro o la tecnología es reemplazada, el valor del Bitcoin podría caer rápidamente a cero.
El título de “oro digital” puede parecer más una prueba financiera no verificada que una herramienta de reserva de valor validada por la historia.