Resolución CNV N° 1125/2026 de Argentina: Los activos criptográficos se incorporan oficialmente al umbral de inversores calificados de 350,000 UVA

La Comisión Nacional de Valores de Argentina (CNV) publicó en abril de 2026 la resolución general número 1125/2026, que realizó una revisión significativa de los criterios para la calificación de inversores calificados. Según la nueva normativa, los activos virtuales en posesión de personas físicas o jurídicas pueden sumarse a las inversiones en valores y a los depósitos bancarios nacionales e internacionales, de modo que cuando el valor total de los tres activos alcance los 350,000 UVA, se obtiene la condición de inversor calificado. La UVA es la “unidad de valor ajustada por inflación” de Argentina, diseñada para compensar el impacto de la devaluación monetaria sobre el valor nominal de los activos, y su valor se ajusta dinámicamente según el índice de precios al consumidor.

Esta resolución proporciona una definición clara de “activos virtuales”: cualquier forma de valor digital que pueda negociarse o transferirse por medios digitales y que se utilice para pagos o inversiones, entra dentro del alcance. Esto implica que las criptomonedas, los activos tokenizados y las stablecoins están incluidos en esta categoría. Este cambio en la clasificación permite que los activos criptográficos, que anteriormente no eran reconocidos claramente, ingresen formalmente en el marco institucional del mercado de capitales regulado del país. Anteriormente, los inversores que declaraban la tenencia de activos criptográficos no podían utilizarlos para cumplir con los requisitos de patrimonio para ser considerados inversores calificados; ahora, quienes posean Bitcoin, Ethereum o stablecoins reguladas pueden sumarlos a sus depósitos bancarios.

Cómo la alta inflación en Argentina impulsa la institucionalización de los activos criptográficos

Argentina lidera en adopción de criptomonedas en América Latina. Según un informe de la firma de análisis blockchain Chainalysis, la penetración de activos digitales en Argentina alcanza casi el 20%, con aproximadamente 8.6 millones de argentinos que poseen o usan activos digitales, principalmente motivados por la cobertura contra la inflación y la obtención de rendimientos en dólares. La inflación anual en Argentina ha permanecido en niveles elevados en los últimos años, superando en 2024 el 220%, y aunque en 2025 y principios de 2026 ha mostrado cierta caída, sigue siendo alta. En este contexto, las stablecoins, especialmente USDT, se han convertido en una herramienta de reserva de valor efectiva para los argentinos, representando más del 60% de las operaciones criptográficas en el país.

Esta resolución de la CNV no es un evento aislado, sino parte de un proceso sistemático del gobierno argentino para institucionalizar los activos criptográficos. Desde la evolución de las políticas, en 2022 el Banco Central prohibió a las instituciones financieras ofrecer servicios relacionados con criptomonedas, hasta que a fines de 2025 se reportó que el Banco Central planeaba levantar la prohibición y permitir a los bancos ofrecer servicios relacionados con activos digitales. A principios de 2026, la tasa de penetración de usuarios activos mensuales en criptomonedas en Argentina alcanzó el 12%, representando más de una cuarta parte de toda la actividad criptográfica en América Latina. La decisión de incluir los activos digitales en los requisitos de patrimonio es, en esencia, una confirmación posterior a la realidad de que estos activos ya ocupan un lugar sustancial en la economía argentina, y no una prueba prospectiva previa al mercado.

Qué implica la ampliación del alcance de los inversores calificados para la estructura del mercado de capitales

El ajuste en los criterios para la calificación de inversores calificados tiene un impacto directo en la ampliación del grupo de actores que pueden participar en emisiones en mercados regulados específicos. Antes, los inversores individuales que solo tenían depósitos bancarios o inversiones en valores no alcanzaban el umbral de 350,000 UVA; ahora, pueden sumar sus activos en criptomonedas para cumplir con el criterio. Este cambio en la clasificación tiene un significado práctico de acceso, más allá de un reconocimiento simbólico de los activos digitales.

Desde la perspectiva del diseño institucional, la CNV también incluyó en la revisión disposiciones diferenciadas para los inversores no calificados. La misma resolución permite que estos últimos participen en emisiones de crowdfunding con autorización automática, con un límite de 3,000 UVA por emisión, un máximo acumulado de 10,000 UVA, y que en cada inversión no se supere el 5% del patrimonio personal del inversor, ni el total de inversiones supere los 10%. Esto busca equilibrar la ampliación del acceso al mercado para los inversores en general, con controles de idoneidad y protección. Para los poseedores de activos digitales, esta estructura ofrece una vía clara para convertir sus activos en una condición de acceso regulado al mercado de capitales.

Cómo coordinar la tensión institucional entre la prohibición del Banco Central y la resolución de la CNV

Aunque la resolución 1125/2026 de la CNV otorga a los activos digitales un estatus legal en la calificación de inversores calificados, aún persiste una tensión institucional en el escenario regulatorio argentino. En 2022, el Banco Central (BCRA) emitió una resolución que prohíbe a las instituciones financieras ofrecer servicios de compra, venta o custodia de criptomonedas, argumentando que “la operación de estos activos puede generar riesgos operativos para los usuarios de servicios financieros y para el sistema financiero en su conjunto”.

Actualmente, existe una división funcional: la CNV regula la calificación de inversores, la emisión de valores y el acceso al mercado de capitales, mientras que el BCRA restringe los servicios de criptomonedas en el nivel minorista y para clientes finales. Esto significa que, aunque los activos digitales puedan sumarse en la evaluación patrimonial, los inversores aún no pueden comprarlos o custodiarlos directamente a través de bancos. Sin embargo, hay informes de que algunos bancos argentinos ya están probando sistemas internos de liquidación basados en blockchain, y se sabe que el BCRA está redactando una resolución que, en 2026, podría permitir a los bancos ofrecer servicios de activos digitales. Si se levantan estas restricciones, la nueva regulación de la CNV tendrá un marco completo, desde la calificación hasta los canales de acceso, impulsando la transición de “ser considerados” a “ser negociables” en el mercado.

Cómo la aprobación institucional cambiará la estructura de participantes en el mercado de criptomonedas en Argentina

El mensaje central de la resolución de la CNV no es un catalizador de operaciones a corto plazo, sino una validación institucional en sí misma. Una vez que los activos virtuales se incorporen en el texto de la resolución y se sumen a la prueba de patrimonio de 350,000 UVA, los actores del mercado podrán entender que estos activos han obtenido una posición jurídica más clara dentro del marco regulatorio del mercado de capitales del país. Esto tendrá un efecto de orientación a largo plazo en las decisiones de asignación de activos de inversores institucionales, oficinas familiares y personas de alto patrimonio.

En el comunicado oficial de la CNV, esta reforma se presenta como parte de la reactivación de un marco más amplio de crowdfunding, en el que la incorporación de los activos digitales se enmarca en un esfuerzo por simplificar la formación de capital. La emisión de acciones y bonos con límites superiores de 7 millones de UVA se elevó a 15 millones de UVA, reforzando esta tendencia. Desde la experiencia internacional, las autoridades regulatorias están cada vez más enfocadas en reglas de acceso, clasificación de inversores y estándares de divulgación, en lugar de tratar los activos digitales como un campo completamente independiente. La estrategia argentina, aunque más prudente que algunos países con legislación integral, apunta en la misma dirección: integrar los activos digitales en el sistema regulatorio financiero tradicional.

Cómo diferenciarse en un contexto de regulación global cada vez más restrictiva

En América Latina, los caminos regulatorios en materia de criptomonedas muestran una tendencia de fragmentación. Brasil cuenta con el marco legal más claro y completo, con reglas específicas para que los bancos comerciales brinden servicios de criptomonedas a sus clientes, y con avances en legislación sobre monedas estables algorítmicas. Colombia avanza en reformas regulatorias para los VASP (proveedores de servicios de activos virtuales). Paraguay, por su parte, exige a todas las plataformas de intercambio que presenten informes detallados de las transacciones de sus usuarios. Un informe de TRM Labs publicado en abril de 2026 indica que cinco países latinoamericanos están entre los 25 con mayor adopción de criptomonedas en el mundo, y que la tendencia en la región se desplaza de principios generales a requisitos operativos específicos.

La característica diferencial de la nueva regulación de la CNV en Argentina radica en que no intenta construir un sistema de supervisión integral para todas las actividades relacionadas con activos digitales, sino que opta por un enfoque preciso en la admisión de inversores, incorporando los activos en el marco de calificación de inversores calificados existente. Este método evita los costos regulatorios de una legislación exhaustiva, minimiza riesgos políticos y permite un reconocimiento institucional gradual. Para los actores que buscan posicionarse en la región, Argentina ofrece una vía progresiva desde la calificación patrimonial hasta la admisión, con un impacto regulatorio que puede ser tan relevante como un paquete completo de leyes.

Cómo resolver los desafíos prácticos en la valoración de activos y la revisión de inversores

Aunque la resolución 1125/2026 aclara que los activos virtuales pueden sumarse a la prueba de patrimonio, en la práctica aún existen detalles técnicos por definir. La resolución incluye en un marco unificado los depósitos en bancos extranjeros, los valores negociables y los activos virtuales, pero los inversores que soliciten la condición de inversor calificado deben presentar evidencia de la propiedad de los activos, su residencia y la valoración de cada uno.

La alta volatilidad de los activos digitales presenta un desafío particular para establecer estándares de valoración y definir los momentos de revisión. A diferencia de los activos tradicionales, los precios de los activos digitales pueden variar rápidamente, por lo que la valoración en el momento de la solicitud puede diferir significativamente del valor en otros momentos. La resolución aún no especifica los métodos de valoración, los momentos de revisión ni los requisitos para gestionar la volatilidad, por lo que estos aspectos deberán aclararse en futuras reglamentaciones. Para los inversores, esto implica que, antes de solicitar formalmente la condición de inversor calificado, deben monitorear la liquidez y la estabilidad de sus activos digitales, y preparar la documentación y los controles necesarios. Con la implementación progresiva de las reglamentaciones, los activos digitales en Argentina pasarán de ser “considerados” a formar parte de un proceso más regulado y estandarizado en el mercado de capitales.

Resumen

La resolución general 1125/2026 de la CNV en Argentina incorpora los activos virtuales en el cálculo del patrimonio neto de los inversores calificados, marcando un paso clave en la institucionalización de los activos digitales en el país. La normativa permite sumar los activos digitales a los depósitos bancarios y valores para alcanzar el umbral de 350,000 UVA, además de abrir canales de crowdfunding para inversores no calificados. En un contexto de alta inflación y creciente adopción de criptomonedas, esta resolución representa tanto una confirmación institucional del mercado como una base para cambios en la estructura de participación del mercado de capitales. La tensión entre la prohibición del Banco Central en 2022 y la nueva regulación de la CNV aún requiere coordinación, y los detalles sobre valoración y revisión deben concretarse en reglamentaciones futuras. Argentina avanza de manera gradual en la incorporación de los activos digitales en el marco regulatorio tradicional, ofreciendo un ejemplo de institucionalización que puede ser referenciado en América Latina y en el escenario global.

Preguntas frecuentes (FAQ)

Q1: ¿A cuánto equivale 350,000 UVA en dólares?

La UVA es la unidad de valor ajustada por inflación en Argentina, cuyo valor se ajusta según el índice de precios al consumidor. Diferentes fuentes estiman que el umbral equivale aproximadamente a 47.900 dólares, aunque esta cifra varía con la inflación y el tipo de cambio. Los inversores deben consultar la última cotización oficial publicada por la Comisión Nacional de Valores.

Q2: ¿Qué activos digitales pueden sumarse?

Según la resolución 1125/2026, los activos virtuales se definen como “cualquier forma de valor digital que pueda negociarse o transferirse por medios digitales y que se utilice para pagos o inversiones”, incluyendo criptomonedas, activos tokenizados y stablecoins. La conformidad de cada categoría debe evaluarse según la legislación vigente en Argentina.

Q3: ¿Implica esta normativa una apertura total del mercado de criptomonedas en Argentina?

No. La prohibición del Banco Central de 2022 sigue vigente, y las instituciones financieras no pueden ofrecer servicios de compra, venta o custodia de criptomonedas. La resolución de la CNV se centra en los criterios para la calificación de inversores calificados, no en la apertura total del mercado. Sin embargo, hay indicios de que el Banco Central podría levantar restricciones en 2026.

Q4: ¿Pueden participar los inversores no calificados en oportunidades relacionadas con activos digitales?

Sí, pero a través de canales de crowdfunding con autorización automática, con un límite de 3,000 UVA por emisión, un máximo acumulado de 10,000 UVA, y restricciones en la inversión individual (no más del 5% del patrimonio personal y un límite total de inversión). Esto permite que los inversores no calificados accedan a ciertos proyectos, aunque en condiciones controladas.

Q5: ¿Qué impacto tiene esta normativa en los inversores argentinos que poseen activos digitales?

El impacto más directo es que los inversores con activos digitales ahora pueden sumarlos a sus depósitos y valores para cumplir con el umbral de 350,000 UVA y acceder a mercados regulados. Esto facilita la participación en emisiones y proyectos en el mercado de capitales, y representa un avance en la integración de los activos digitales en el sistema financiero formal del país.

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