Últimamente estoy un poco cansado pero sigo vigilando el mercado, y he descubierto que lo que más afecta mi sueño no es ganar un poco menos, sino las pérdidas flotantes que permanecen allí. En pocas palabras, las ganancias flotantes son como una “recompensa”, el cerebro las acepta como si no fueran propias; las pérdidas flotantes no, son como “quitarte dinero de la bolsa”, aunque solo sean números en la pantalla, automáticamente imaginas lo peor y cuanto más piensas, más te vuelves inquieto.



Yo mismo lo noto más claramente con las opciones: aunque la dirección no cambie, cuando la volatilidad sube, la línea de pérdida se mueve, y empiezo a pensar si debo cortar, si debo añadir, si debo “recuperar”, toda esa impulsividad en las operaciones se activa. En cambio, cuando gano, es más fácil dejar que se recupere, incluso buscar excusas para “esperar un poco”.

Últimamente esas nuevas L1/L2 que lanzan incentivos para atraer TVL, los usuarios antiguos que se quejan de minar, vender, también puedo entender ese sentimiento: lo que obtienes parece “merecido”, y al vender temes perder la oportunidad; si no vendes, temes que caiga el precio y retroceda, la aversión a la pérdida tira en ambas direcciones, y al final, los que más sufren son los que mantienen la posición. De todos modos, mi solución actual es muy simple: poner un límite a la pérdida máxima, si no, realmente no puedo dormir. Solo así por ahora.
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