Juzgar la clase social de una persona es muy sencillo: mirar la piel, las pupilas, los dedos y los dientes. Todo lo demás se puede fingir, pero estas cuatro cosas no se pueden engañar, o son muy caras o muy costosas, y cuanto mayor es la edad, más evidente es.
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Juzgar la clase social de una persona es muy sencillo: mirar la piel, las pupilas, los dedos y los dientes. Todo lo demás se puede fingir, pero estas cuatro cosas no se pueden engañar, o son muy caras o muy costosas, y cuanto mayor es la edad, más evidente es.