La actividad manufacturera en EE.UU. muestra un repunte inesperado, ya que el índice PMI de manufactura ISM se disparó a 52,6 puntos en enero, superando por primera vez en 12 meses la marca crítica de 50. Según Jin10, este indicador refleja la dinámica de producción más fuerte desde agosto de 2022, cuando la manufactura también experimentó un período de recuperación. Sin embargo, en esta imagen positiva se esconde una realidad compleja: a pesar de la recuperación de la actividad, el sector manufacturero sigue bajo una fuerte presión por los aranceles de importación, que han aumentado los costos de los materiales y dificultado las cadenas logísticas.
PMI alcanza su nivel más alto en doce meses
Tras diez meses de caída consecutiva, la actividad manufacturera finalmente se ha reorientado hacia el crecimiento. El índice PMI de 52,6 puntos indica una expansión del sector, aunque el aumento sigue siendo moderado. La señal más significativa es el índice de nuevos pedidos, que se disparó a 57,1 puntos, reflejando la actividad más alta de los clientes desde febrero de 2022. Este salto muestra que la demanda de productos estadounidenses no ha desaparecido por completo, pero sigue siendo selectiva.
La cadena de suministro se desacelera, los precios adquieren inercia
El índice de entregas subió a 54,4 puntos, lo que indica una desaceleración en los tiempos de entrega, un fenómeno que generalmente acompaña a un repunte económico y a una demanda sólida. Sin embargo, en esta ocasión, los retrasos tienen un doble origen: por un lado, reflejan una mayor demanda, y por otro, problemas en las cadenas de suministro provocados por las barreras arancelarias y la desequilibrada globalización del comercio. Una señal mucho más preocupante proviene del índice de precios, que subió de 58,5 a 59,0 puntos, demostrando que los productores enfrentan una presión creciente sobre los costos de producción.
Problemas en el mercado laboral y riesgos inflacionarios
Una noticia negativa para los optimistas es la estadística de empleo: el sector manufacturero perdió 68 mil puestos de trabajo en 2025, en contraste con la narrativa oficial de “recuperación” durante la presidencia de Donald Trump. Esta discrepancia entre el aumento en la actividad de pedidos y la reducción en el empleo subraya la incertidumbre de las empresas manufactureras respecto a la sostenibilidad de la demanda. El aumento del índice de precios a 59,0 puntos indica que aún hay margen para un incremento adicional de los precios, lo que podría convertirse en una amenaza a largo plazo de inflación y deprimir el poder adquisitivo.
La actividad manufacturera en EE.UU. presenta un panorama mixto: señales positivas de los pedidos y la dinámica de producción se superponen a tendencias alarmantes de déficit de empleo, presiones inflacionarias y problemas estructurales en las cadenas de suministro globales.
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Actividad económica de EE. UU. en enero: aumentó a pesar de los desafíos arancelarios
La actividad manufacturera en EE.UU. muestra un repunte inesperado, ya que el índice PMI de manufactura ISM se disparó a 52,6 puntos en enero, superando por primera vez en 12 meses la marca crítica de 50. Según Jin10, este indicador refleja la dinámica de producción más fuerte desde agosto de 2022, cuando la manufactura también experimentó un período de recuperación. Sin embargo, en esta imagen positiva se esconde una realidad compleja: a pesar de la recuperación de la actividad, el sector manufacturero sigue bajo una fuerte presión por los aranceles de importación, que han aumentado los costos de los materiales y dificultado las cadenas logísticas.
PMI alcanza su nivel más alto en doce meses
Tras diez meses de caída consecutiva, la actividad manufacturera finalmente se ha reorientado hacia el crecimiento. El índice PMI de 52,6 puntos indica una expansión del sector, aunque el aumento sigue siendo moderado. La señal más significativa es el índice de nuevos pedidos, que se disparó a 57,1 puntos, reflejando la actividad más alta de los clientes desde febrero de 2022. Este salto muestra que la demanda de productos estadounidenses no ha desaparecido por completo, pero sigue siendo selectiva.
La cadena de suministro se desacelera, los precios adquieren inercia
El índice de entregas subió a 54,4 puntos, lo que indica una desaceleración en los tiempos de entrega, un fenómeno que generalmente acompaña a un repunte económico y a una demanda sólida. Sin embargo, en esta ocasión, los retrasos tienen un doble origen: por un lado, reflejan una mayor demanda, y por otro, problemas en las cadenas de suministro provocados por las barreras arancelarias y la desequilibrada globalización del comercio. Una señal mucho más preocupante proviene del índice de precios, que subió de 58,5 a 59,0 puntos, demostrando que los productores enfrentan una presión creciente sobre los costos de producción.
Problemas en el mercado laboral y riesgos inflacionarios
Una noticia negativa para los optimistas es la estadística de empleo: el sector manufacturero perdió 68 mil puestos de trabajo en 2025, en contraste con la narrativa oficial de “recuperación” durante la presidencia de Donald Trump. Esta discrepancia entre el aumento en la actividad de pedidos y la reducción en el empleo subraya la incertidumbre de las empresas manufactureras respecto a la sostenibilidad de la demanda. El aumento del índice de precios a 59,0 puntos indica que aún hay margen para un incremento adicional de los precios, lo que podría convertirse en una amenaza a largo plazo de inflación y deprimir el poder adquisitivo.
La actividad manufacturera en EE.UU. presenta un panorama mixto: señales positivas de los pedidos y la dinámica de producción se superponen a tendencias alarmantes de déficit de empleo, presiones inflacionarias y problemas estructurales en las cadenas de suministro globales.