La rentabilidad en la minería de Bitcoin se encuentra cada vez más bajo presión. Con un precio actual de BTC de aproximadamente 67.870 dólares y costos energéticos promedio en Estados Unidos de 0,14 dólares por kilovatio-hora, el margen de ganancia clásico para muchos mineros se ha reducido a cero. Esta tendencia de detener el período de minería rentable se extiende ya por varios continentes y obliga a la industria a realizar reestructuraciones fundamentales.
Detener el período: los costos energéticos superan los límites de rentabilidad
Según datos actuales del Índice de Consumo de Energía de Bitcoin de Cambridge (CBECI), los mineros se encuentran en una situación crítica. Quien paga 0,10 dólares por kWh de energía, produce cada Bitcoin con pérdidas estructurales. La situación se agravó dramáticamente cuando los costos energéticos comerciales promedio en Estados Unidos en 2025 aumentaron a 0,14 dólares por kWh. Con esta tarifa, la minería de un Bitcoin cuesta aproximadamente 94.000 dólares, mientras que la moneda digital cotiza actualmente a 67.870 dólares.
El entorno del mercado ha sido persistente en su resistencia: Bitcoin cayó desde su máximo histórico de 126.080 dólares y no ha logrado recuperarse desde entonces. Para los mineros estadounidenses, esto significa concretamente: el período de rentabilidad ha comenzado a detenerse. Sin señales macroeconómicas prometedoras, el panorama para un cambio cercano se ve sombrío.
Diferencias en las ganancias globales
La crisis, sin embargo, se distribuye de manera desigual en el mundo. Los mineros chinos pagan alrededor de 0,11 dólares por kWh, lo que también los lleva a la zona de pérdidas. Para ellos, detener el período de rentabilidad también se ha convertido en realidad, una vuelta inesperada tras años de dominio.
En cambio, en Paraguay la situación es diferente: con costos energéticos de solo 0,05 dólares por kWh, los costos de minería allí rondan los 60.000 dólares por Bitcoin. Los mineros locales mantienen márgenes de ganancia considerables y demuestran cuán crucial es la infraestructura energética para la industria.
De la minería a la inteligencia artificial
En esta situación tensa, se está produciendo un cambio de paradigma fundamental. Empresas prominentes como TeraWulf, CleanSpark, IREN, Core Scientific y Bit Digital están reorientando masivamente su infraestructura. En lugar de centrarse en la minería de Bitcoin, estas compañías se están enfocando cada vez más en servicios de centros de datos para IA. Este cambio estratégico no es casual: es una reacción racional a los márgenes de ganancia congelados.
Para quienes continúan en la minería clásica, solo hay una esperanza: un cambio en los factores macroeconómicos que estabilice la cotización de Bitcoin y reactive el ciclo de ganancias. Hasta entonces, la industria permanece atrapada en un período de detener la expansión, mientras mineros e inversores observan con cautela la evolución del mercado.
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El ciclo de ganancias de Bitcoin se detiene: Cómo los mineros enfrentan la crisis de rentabilidad
La rentabilidad en la minería de Bitcoin se encuentra cada vez más bajo presión. Con un precio actual de BTC de aproximadamente 67.870 dólares y costos energéticos promedio en Estados Unidos de 0,14 dólares por kilovatio-hora, el margen de ganancia clásico para muchos mineros se ha reducido a cero. Esta tendencia de detener el período de minería rentable se extiende ya por varios continentes y obliga a la industria a realizar reestructuraciones fundamentales.
Detener el período: los costos energéticos superan los límites de rentabilidad
Según datos actuales del Índice de Consumo de Energía de Bitcoin de Cambridge (CBECI), los mineros se encuentran en una situación crítica. Quien paga 0,10 dólares por kWh de energía, produce cada Bitcoin con pérdidas estructurales. La situación se agravó dramáticamente cuando los costos energéticos comerciales promedio en Estados Unidos en 2025 aumentaron a 0,14 dólares por kWh. Con esta tarifa, la minería de un Bitcoin cuesta aproximadamente 94.000 dólares, mientras que la moneda digital cotiza actualmente a 67.870 dólares.
El entorno del mercado ha sido persistente en su resistencia: Bitcoin cayó desde su máximo histórico de 126.080 dólares y no ha logrado recuperarse desde entonces. Para los mineros estadounidenses, esto significa concretamente: el período de rentabilidad ha comenzado a detenerse. Sin señales macroeconómicas prometedoras, el panorama para un cambio cercano se ve sombrío.
Diferencias en las ganancias globales
La crisis, sin embargo, se distribuye de manera desigual en el mundo. Los mineros chinos pagan alrededor de 0,11 dólares por kWh, lo que también los lleva a la zona de pérdidas. Para ellos, detener el período de rentabilidad también se ha convertido en realidad, una vuelta inesperada tras años de dominio.
En cambio, en Paraguay la situación es diferente: con costos energéticos de solo 0,05 dólares por kWh, los costos de minería allí rondan los 60.000 dólares por Bitcoin. Los mineros locales mantienen márgenes de ganancia considerables y demuestran cuán crucial es la infraestructura energética para la industria.
De la minería a la inteligencia artificial
En esta situación tensa, se está produciendo un cambio de paradigma fundamental. Empresas prominentes como TeraWulf, CleanSpark, IREN, Core Scientific y Bit Digital están reorientando masivamente su infraestructura. En lugar de centrarse en la minería de Bitcoin, estas compañías se están enfocando cada vez más en servicios de centros de datos para IA. Este cambio estratégico no es casual: es una reacción racional a los márgenes de ganancia congelados.
Para quienes continúan en la minería clásica, solo hay una esperanza: un cambio en los factores macroeconómicos que estabilice la cotización de Bitcoin y reactive el ciclo de ganancias. Hasta entonces, la industria permanece atrapada en un período de detener la expansión, mientras mineros e inversores observan con cautela la evolución del mercado.