El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, explicó recientemente en el medio Odaily su comprensión profunda sobre el problema de escalabilidad de la cadena de bloques. Propuso un marco de capas con una visión perspicaz: dividir la dificultad de escalar una blockchain en tres dimensiones —cálculo, datos y estado— de menor a mayor dificultad. Esta forma de entender revela por qué algunos esquemas de expansión son relativamente fáciles de implementar, mientras que otros enfrentan grandes obstáculos.
Primera capa: Capacidad de cálculo — El cuello de botella más fácil de superar
Vitalik señaló que la capa de cálculo es la más fácil de escalar entre las tres. Las vías para ampliar el cálculo son relativamente maduras: una es mediante tecnologías de paralelización, utilizando las “pistas” proporcionadas por los constructores de bloques para ejecutar múltiples tareas de cálculo en paralelo; otra es reemplazando procesos computacionales pesados con pruebas criptográficas, siendo las pruebas de conocimiento cero (ZK-proof) la herramienta más efectiva. Estos métodos ya han sido validados en varios esquemas de expansión, con rutas tecnológicas claras.
Segunda capa: Almacenamiento de datos — Un desafío relativamente más complejo
La dificultad de escalar la capa de datos es claramente mayor que la de cálculo. La necesidad de garantizar la disponibilidad de los datos hace que el problema sea más complejo: los nodos no solo deben acceder a los datos, sino también confirmar que los datos están disponibles para todos los participantes. Sin embargo, existen varias soluciones de optimización en esta capa: técnicas de partición de datos que dispersan la información; métodos de codificación de códigos de corrección de errores como PeerDAS que pueden comprimir significativamente los datos; y diseños de sistemas que soportan “caídas elegantes”, permitiendo que nodos con menor capacidad de almacenamiento aún puedan generar bloques de tamaño adecuado, aumentando así la participación en la red.
Tercera capa: Gestión del estado — La estructura más profunda y problemática
La capa de estado es la más difícil de las tres dimensiones. Vitalik enfatizó la dificultad central: incluso para verificar una transacción, un nodo necesita tener el estado completo de la cuenta. Aunque se pueda abstraer el estado en una estructura de árbol y solo mantener el hash raíz, el proceso de actualizar ese hash aún depende de manejar el estado completo. Aunque existen algunas propuestas teóricas de partición del estado, estos métodos generalmente requieren una reestructuración a gran escala del sistema y son difíciles de aplicar de forma generalizada. Por eso, la expansión del estado se considera el mayor desafío reconocido en la industria.
Reflexión sobre la prioridad en la iteración de la arquitectura
Basándose en este análisis, Vitalik llegó a una conclusión con orientación práctica: cuando los datos puedan sustituir eficazmente al estado sin introducir nuevos riesgos de centralización, esa debería ser la opción preferida; de manera similar, cuando el cálculo pueda reemplazar los datos sin añadir supuestos de centralización adicionales, también vale la pena considerarlo seriamente. Este marco de comprensión está guiando gradualmente la evolución tecnológica de Ethereum y otras blockchains, ayudando a los desarrolladores a encontrar el equilibrio óptimo entre diferentes esquemas de expansión. Esta comprensión estratificada de la escalabilidad que propone Vitalik ofrece al sector una hoja de ruta técnica clara.
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Vitalik explica la comprensión en capas de la escalabilidad de blockchain: de cálculo a estado
El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, explicó recientemente en el medio Odaily su comprensión profunda sobre el problema de escalabilidad de la cadena de bloques. Propuso un marco de capas con una visión perspicaz: dividir la dificultad de escalar una blockchain en tres dimensiones —cálculo, datos y estado— de menor a mayor dificultad. Esta forma de entender revela por qué algunos esquemas de expansión son relativamente fáciles de implementar, mientras que otros enfrentan grandes obstáculos.
Primera capa: Capacidad de cálculo — El cuello de botella más fácil de superar
Vitalik señaló que la capa de cálculo es la más fácil de escalar entre las tres. Las vías para ampliar el cálculo son relativamente maduras: una es mediante tecnologías de paralelización, utilizando las “pistas” proporcionadas por los constructores de bloques para ejecutar múltiples tareas de cálculo en paralelo; otra es reemplazando procesos computacionales pesados con pruebas criptográficas, siendo las pruebas de conocimiento cero (ZK-proof) la herramienta más efectiva. Estos métodos ya han sido validados en varios esquemas de expansión, con rutas tecnológicas claras.
Segunda capa: Almacenamiento de datos — Un desafío relativamente más complejo
La dificultad de escalar la capa de datos es claramente mayor que la de cálculo. La necesidad de garantizar la disponibilidad de los datos hace que el problema sea más complejo: los nodos no solo deben acceder a los datos, sino también confirmar que los datos están disponibles para todos los participantes. Sin embargo, existen varias soluciones de optimización en esta capa: técnicas de partición de datos que dispersan la información; métodos de codificación de códigos de corrección de errores como PeerDAS que pueden comprimir significativamente los datos; y diseños de sistemas que soportan “caídas elegantes”, permitiendo que nodos con menor capacidad de almacenamiento aún puedan generar bloques de tamaño adecuado, aumentando así la participación en la red.
Tercera capa: Gestión del estado — La estructura más profunda y problemática
La capa de estado es la más difícil de las tres dimensiones. Vitalik enfatizó la dificultad central: incluso para verificar una transacción, un nodo necesita tener el estado completo de la cuenta. Aunque se pueda abstraer el estado en una estructura de árbol y solo mantener el hash raíz, el proceso de actualizar ese hash aún depende de manejar el estado completo. Aunque existen algunas propuestas teóricas de partición del estado, estos métodos generalmente requieren una reestructuración a gran escala del sistema y son difíciles de aplicar de forma generalizada. Por eso, la expansión del estado se considera el mayor desafío reconocido en la industria.
Reflexión sobre la prioridad en la iteración de la arquitectura
Basándose en este análisis, Vitalik llegó a una conclusión con orientación práctica: cuando los datos puedan sustituir eficazmente al estado sin introducir nuevos riesgos de centralización, esa debería ser la opción preferida; de manera similar, cuando el cálculo pueda reemplazar los datos sin añadir supuestos de centralización adicionales, también vale la pena considerarlo seriamente. Este marco de comprensión está guiando gradualmente la evolución tecnológica de Ethereum y otras blockchains, ayudando a los desarrolladores a encontrar el equilibrio óptimo entre diferentes esquemas de expansión. Esta comprensión estratificada de la escalabilidad que propone Vitalik ofrece al sector una hoja de ruta técnica clara.