¡Justo ahora! El corazón financiero global ha sido implantado con un "chip político", la independencia de la Reserva Federal enfrenta una caída épica, ¿tu $BTC todavía está seguro?
Perspectiva del guion. En la sala más secreta de Wall Street, acaba de cerrarse una operación sobre dinero y poder. Un miembro del consejo del banco central, que en su día cantó las alabanzas de la “independencia”, tras cambiar de postura, finalmente ha obtenido la llave hacia el trono financiero global. Esto no es solo un cambio de personal, es una explosión dirigida a los cimientos del banco central moderno.
El viernes, hora local, el expresidente Trump anunció que propondrá a Kevin W. como próximo presidente de la Reserva Federal, en sustitución de Powell, cuyo mandato está a punto de expirar. Este exmiembro de la Fed, que en 2017 estuvo a punto de perder la carrera por la presidencia, tras cambiar públicamente su apoyo a la bajada de tipos y alinearse con las políticas de Trump, a los 55 años, ha obtenido este nombramiento en la esfera financiera más influyente del mundo.
Trump expresó en las redes sociales su alta expectativa respecto a W., diciendo que será uno de los mejores presidentes de la Fed y confiando en que no defraudará al público. Lo clave es que el cambio de postura de W., de hawkish a dovish, se considera el factor decisivo para su nominación. Antes, era conocido por su firme vigilancia contra la inflación, pero el año pasado apoyó una reducción significativa de los tipos y propuso reducir de forma más agresiva el balance de la Fed para crear espacio para bajar los tipos.
Este cambio se ve en el mercado como la “piedra de toque” para el próximo presidente, generando profundas preocupaciones sobre la posible pérdida de independencia del banco central. Trump ha declarado claramente que nadie que no comparta su visión será presidente de la Fed. Curiosamente, W. en 2010 pronunció un discurso titulado “Oda a la independencia”, en el que enfatizaba que cualquier intento de influir indebidamente en la Fed sería respondido con firmeza.
La trayectoria profesional de W. es un ejemplo de élite. Tras graduarse en Stanford, en 2006 fue nombrado miembro de la Fed, con solo 35 años, convirtiéndose en uno de los más jóvenes en la historia. Durante la crisis financiera de 2008, su experiencia y contactos en los mercados jugaron un papel clave. Tras dejar la Fed, se ha dedicado a la academia y los negocios, y se casó con la heredera del gigante de cosméticos Estée Lauder, cuyo padre es un importante donante republicano.
Si su nominación recibe la confirmación del Senado, W. estará al mando de la Fed en un momento de profundas divergencias sobre política monetaria. Actualmente, los tipos están en un rango de 3.5% a 3.75%, muy por encima de lo que Trump esperaba. Sin embargo, la decisión de tipos se toma por votación del Comité Federal de Mercado Abierto, lo que significa que la postura personal del nuevo presidente no garantiza un cambio inmediato en la política.
Enfrentará una serie de desafíos complejos: evaluar el impacto de la remodelación del comercio en el escenario global, juzgar cómo la inteligencia artificial está cambiando la productividad, y responder a la posible disrupción que la aparición de activos digitales puede causar en la regulación financiera. W. ha mencionado recientemente el ejemplo del expresidente Greenspan, que retrasó las subidas de tipos en periodos de inflación moderada, y planea centrar su agenda en reformar el enorme balance de la Fed.
En el ámbito de las criptomonedas, W. ha pedido en años recientes reforzar la regulación de los activos digitales privados, postura que también encuentra resistencia dentro del Partido Republicano. Su llegada podría significar que la tensión entre la regulación financiera tradicional y la innovación en criptomonedas entre en una fase más nueva y menos predecible.
La nominación aún requiere la confirmación del Senado, proceso que podría complicarse por una investigación del Departamento de Justicia sobre la Fed. Además, las críticas duras de W. a la dirección de la Fed en el pasado podrían poner en duda su confianza entre futuros colegas. Algunos excompañeros señalan que tendrá que esforzarse por superar la percepción interna de que “ataca a la Fed” y “traiciona rápidamente”.
Finalmente, W. debe encontrar un difícil equilibrio entre satisfacer a un presidente que espera que el banco central siga sus órdenes y liderar una institución que en el pasado criticó duramente. Este cambio de personal no es solo una simple transferencia de cargos, sino una prueba crucial para ver si la Reserva Federal puede mantener su credibilidad centenaria bajo presión política.
#Walrus $WAL #Sui #DePIN @Walrus
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¡Justo ahora! El corazón financiero global ha sido implantado con un "chip político", la independencia de la Reserva Federal enfrenta una caída épica, ¿tu $BTC todavía está seguro?
Perspectiva del guion. En la sala más secreta de Wall Street, acaba de cerrarse una operación sobre dinero y poder. Un miembro del consejo del banco central, que en su día cantó las alabanzas de la “independencia”, tras cambiar de postura, finalmente ha obtenido la llave hacia el trono financiero global. Esto no es solo un cambio de personal, es una explosión dirigida a los cimientos del banco central moderno.
El viernes, hora local, el expresidente Trump anunció que propondrá a
Kevin W. como próximo presidente de la Reserva Federal, en sustitución de Powell, cuyo mandato está a punto de expirar. Este exmiembro de la Fed, que en 2017 estuvo a punto de perder la carrera por la presidencia, tras cambiar públicamente su apoyo a la bajada de tipos y alinearse con las políticas de Trump, a los 55 años, ha obtenido este nombramiento en la esfera financiera más influyente del mundo.
Trump expresó en las redes sociales su alta expectativa respecto a W., diciendo que será uno de los mejores presidentes de la Fed y confiando en que no defraudará al público. Lo clave es que el cambio de postura de W., de hawkish a dovish, se considera el factor decisivo para su nominación. Antes, era conocido por su firme vigilancia contra la inflación, pero el año pasado apoyó una reducción significativa de los tipos y propuso reducir de forma más agresiva el balance de la Fed para crear espacio para bajar los tipos.
Este cambio se ve en el mercado como la “piedra de toque” para el próximo presidente, generando profundas preocupaciones sobre la posible pérdida de independencia del banco central. Trump ha declarado claramente que nadie que no comparta su visión será presidente de la Fed. Curiosamente, W. en 2010 pronunció un discurso titulado “Oda a la independencia”, en el que enfatizaba que cualquier intento de influir indebidamente en la Fed sería respondido con firmeza.
La trayectoria profesional de W. es un ejemplo de élite. Tras graduarse en Stanford, en 2006 fue nombrado miembro de la Fed, con solo 35 años, convirtiéndose en uno de los más jóvenes en la historia. Durante la crisis financiera de 2008, su experiencia y contactos en los mercados jugaron un papel clave. Tras dejar la Fed, se ha dedicado a la academia y los negocios, y se casó con la heredera del gigante de cosméticos Estée Lauder, cuyo padre es un importante donante republicano.
Si su nominación recibe la confirmación del Senado, W. estará al mando de la Fed en un momento de profundas divergencias sobre política monetaria. Actualmente, los tipos están en un rango de 3.5% a 3.75%, muy por encima de lo que Trump esperaba. Sin embargo, la decisión de tipos se toma por votación del Comité Federal de Mercado Abierto, lo que significa que la postura personal del nuevo presidente no garantiza un cambio inmediato en la política.
Enfrentará una serie de desafíos complejos: evaluar el impacto de la remodelación del comercio en el escenario global, juzgar cómo la inteligencia artificial está cambiando la productividad, y responder a la posible disrupción que la aparición de activos digitales puede causar en la regulación financiera. W. ha mencionado recientemente el ejemplo del expresidente Greenspan, que retrasó las subidas de tipos en periodos de inflación moderada, y planea centrar su agenda en reformar el enorme balance de la Fed.
En el ámbito de las criptomonedas, W. ha pedido en años recientes reforzar la regulación de los activos digitales privados, postura que también encuentra resistencia dentro del Partido Republicano. Su llegada podría significar que la tensión entre la regulación financiera tradicional y la innovación en criptomonedas entre en una fase más nueva y menos predecible.
La nominación aún requiere la confirmación del Senado, proceso que podría complicarse por una investigación del Departamento de Justicia sobre la Fed. Además, las críticas duras de W. a la dirección de la Fed en el pasado podrían poner en duda su confianza entre futuros colegas. Algunos excompañeros señalan que tendrá que esforzarse por superar la percepción interna de que “ataca a la Fed” y “traiciona rápidamente”.
Finalmente, W. debe encontrar un difícil equilibrio entre satisfacer a un presidente que espera que el banco central siga sus órdenes y liderar una institución que en el pasado criticó duramente. Este cambio de personal no es solo una simple transferencia de cargos, sino una prueba crucial para ver si la Reserva Federal puede mantener su credibilidad centenaria bajo presión política.
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