La energía, ya sea en forma de pensamiento, o en forma de emociones, necesita ser protegida adecuadamente.
Lo que se dice de preocuparse demasiado, una persona puede tener un límite en lo que le importa; si se excede, puede sobrecargarse, ya sea manifestándose en una disminución de la capacidad de juicio o en una irritabilidad emocional.
Tómate un respiro, permite que la energía se recupere, y podrás afrontar las cosas con una actitud más tranquila. Como al escalar una montaña u otro ejercicio continuo, no se trata de ir lo más rápido desde el principio, sino de mantener un equilibrio en la distribución de la energía.
Este acto de dejar temporalmente de lado asuntos grandes y complejos, y de reducir la frecuencia de procesamiento del cerebro mediante una forma de percepción de la realidad, es la atención plena.
La meditación no necesariamente requiere sentarse en postura de loto, ni pensar en sutras budistas u otras cosas místicas. La verdadera sabiduría reside en la percepción del propio corazón, en la sutileza de la vida cotidiana, por lo que al dejar de lado lo grande desde lo pequeño, se puede levantar peso con ligereza, y mover montañas con facilidad.
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La energía, ya sea en forma de pensamiento, o en forma de emociones, necesita ser protegida adecuadamente.
Lo que se dice de preocuparse demasiado, una persona puede tener un límite en lo que le importa; si se excede, puede sobrecargarse, ya sea manifestándose en una disminución de la capacidad de juicio o en una irritabilidad emocional.
Tómate un respiro, permite que la energía se recupere, y podrás afrontar las cosas con una actitud más tranquila. Como al escalar una montaña u otro ejercicio continuo, no se trata de ir lo más rápido desde el principio, sino de mantener un equilibrio en la distribución de la energía.
Este acto de dejar temporalmente de lado asuntos grandes y complejos, y de reducir la frecuencia de procesamiento del cerebro mediante una forma de percepción de la realidad, es la atención plena.
La meditación no necesariamente requiere sentarse en postura de loto, ni pensar en sutras budistas u otras cosas místicas. La verdadera sabiduría reside en la percepción del propio corazón, en la sutileza de la vida cotidiana, por lo que al dejar de lado lo grande desde lo pequeño, se puede levantar peso con ligereza, y mover montañas con facilidad.