El campo de batalla de la información se está calentando. Lo que a menudo se pasa por alto: el peligro real no siempre consiste en bloquear voces, sino en quién las financia.
En el espacio de las criptomonedas y Web3, encontrarás muchos comentaristas y analistas "independientes". Suena legítimo, ¿verdad? El problema es que muchos de ellos ya han sido incorporados silenciosamente. Algunos acuerdos alcanzan cifras de seis dígitos, pero nadie habla de quién firma los cheques.
La falta de transparencia aquí es reveladora. Cuando el dinero fluye tras puertas cerradas, las narrativas cambian. La confianza se erosiona. Y en una industria ya escéptica de las instituciones, este tipo de respaldo no revelado convierte tus fuentes de información en algo que parece mucho menos independiente de lo que se anuncia.
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NotSatoshi
· hace8h
Por eso nunca escucho ciegamente el análisis de nadie, incluso un trato de seis cifras puede ser encubierto, me hace reír.
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SilentAlpha
· hace8h
Por eso nunca creo en las tonterías de esos "analistas independientes"... en cuanto llega el dinero, la narrativa cambia
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LayerHopper
· hace8h
Por eso nunca confío ciegamente en esos "analistas independientes", en serio, mantienen en secreto contratos de seis cifras.
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ForkMonger
· hace8h
Nah, esto ni siquiera es el verdadero vector de ataque de gobernanza... el dinero es un síntoma, no la enfermedad. La verdadera pregunta es por qué los protocolos incluso permiten que este caos suceda en primer lugar
El campo de batalla de la información se está calentando. Lo que a menudo se pasa por alto: el peligro real no siempre consiste en bloquear voces, sino en quién las financia.
En el espacio de las criptomonedas y Web3, encontrarás muchos comentaristas y analistas "independientes". Suena legítimo, ¿verdad? El problema es que muchos de ellos ya han sido incorporados silenciosamente. Algunos acuerdos alcanzan cifras de seis dígitos, pero nadie habla de quién firma los cheques.
La falta de transparencia aquí es reveladora. Cuando el dinero fluye tras puertas cerradas, las narrativas cambian. La confianza se erosiona. Y en una industria ya escéptica de las instituciones, este tipo de respaldo no revelado convierte tus fuentes de información en algo que parece mucho menos independiente de lo que se anuncia.