El bosque frente a mí ondea con olas de verde oscuro Las montañas nevadas a lo lejos, cargadas con años de blanco Las flores silvestres adornan mis rodillas Son las cuentas que la tierra susurra en secreto
El aroma de la hierba, invade la punta de la nariz Es puro, con la humedad de la escarcha matutina El viento roza la piel, fresco y frío Como sonidos sagrados que acarician la punta del corazón
El sol cae, cálido Besa los párpados, besa las cejas relajadas El frío y el calor se abrazan en este instante Como la apertura y cierre del zen del cielo y la tierra
Medito en silencio, sin buscar, sin preguntar Observo el bosque sin hablar, las montañas nevadas sin decir nada Las flores silvestres se mecen suavemente en el viento
Resulta que “梵” Nunca fue un mantra lejano Es el aroma de la hierba que invade la respiración Es el abrazo del viento y el sol Soy yo y estas montañas y campos Juntos, retornando a la quietud plena
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Estoy meditando en un prado de hierba verde
Como una flor silvestre, sentada con libertad
El bosque frente a mí ondea con olas de verde oscuro
Las montañas nevadas a lo lejos, cargadas con años de blanco
Las flores silvestres adornan mis rodillas
Son las cuentas que la tierra susurra en secreto
El aroma de la hierba, invade la punta de la nariz
Es puro, con la humedad de la escarcha matutina
El viento roza la piel, fresco y frío
Como sonidos sagrados que acarician la punta del corazón
El sol cae, cálido
Besa los párpados, besa las cejas relajadas
El frío y el calor se abrazan en este instante
Como la apertura y cierre del zen del cielo y la tierra
Medito en silencio, sin buscar, sin preguntar
Observo el bosque sin hablar, las montañas nevadas sin decir nada
Las flores silvestres se mecen suavemente en el viento
Resulta que “梵”
Nunca fue un mantra lejano
Es el aroma de la hierba que invade la respiración
Es el abrazo del viento y el sol
Soy yo y estas montañas y campos
Juntos, retornando a la quietud plena