Los precios de los metales preciosos han mostrado un rendimiento destacado en las últimas semanas. El oro cotiza a 4610-4614 dólares/onza, con un aumento superior al 20% en lo que va de año y un incremento superior al 65% en todo 2025, alcanzando récords históricos. La plata también se mantiene fuerte, con cotizaciones de 89-93 dólares/onza, alcanzando un máximo intradía de más de 93, con un aumento del 26-45% en el año y un vertiginoso 140-150% en 2025. Es especialmente notable que la relación oro-plata ha caído a 50-59, un nivel históricamente raro. Todo el sector de los metales preciosos lidera la tendencia, junto con una recuperación estructural en metales industriales como cobre y aluminio. El mercado ha entrado claramente en una fase de aceleración de mercado alcista estructural.
¿Podrá esta ola de subida continuar? Desde cuatro dimensiones, la base sigue siendo sólida. Primero, el aumento del sentimiento de refugio seguro. La situación geopolítica (conflictos en Oriente Medio, Rusia-Ucrania, Venezuela, Irán, etc.), junto con las políticas arancelarias de Trump y el resurgir del nacionalismo de recursos, están llevando a inversores institucionales, minoristas e incluso bancos centrales a aumentar agresivamente sus posiciones en metales preciosos. En segundo lugar, la política monetaria sigue brindando apoyo. El ciclo de recortes de la Reserva Federal continúa, las tasas de interés reales siguen bajando, y hay preocupaciones sobre la solvencia del dólar, lo que atrae fondos extranjeros, ETF y grandes instituciones a acelerar sus entradas. El tercer impulso proviene de la demanda industrial. Las órdenes en energía solar, centros de datos de IA, vehículos eléctricos y energías renovables superan las expectativas, y el uso industrial de la plata ha alcanzado récords, con una brecha significativa entre oferta y demanda durante varios años. Finalmente, una nueva narrativa de mercado está explotando en su totalidad. La desdolarización, las compras regulares de oro por parte de bancos centrales globales, las reservas de metales estratégicos y la anti-globalización se suceden en fermentación, con fondos temáticos invirtiendo continuamente, y la plata incluso se ha convertido en la protagonista principal del liderazgo actual.
En resumen, esta ola alcista de los metales preciosos cuenta con respaldo tanto en políticas macroeconómicas como en la demanda industrial, y el sentimiento del mercado sigue en aumento. Las fluctuaciones a corto plazo son inevitables, pero la tendencia a medio plazo es clara.
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Los precios de los metales preciosos han mostrado un rendimiento destacado en las últimas semanas. El oro cotiza a 4610-4614 dólares/onza, con un aumento superior al 20% en lo que va de año y un incremento superior al 65% en todo 2025, alcanzando récords históricos. La plata también se mantiene fuerte, con cotizaciones de 89-93 dólares/onza, alcanzando un máximo intradía de más de 93, con un aumento del 26-45% en el año y un vertiginoso 140-150% en 2025. Es especialmente notable que la relación oro-plata ha caído a 50-59, un nivel históricamente raro. Todo el sector de los metales preciosos lidera la tendencia, junto con una recuperación estructural en metales industriales como cobre y aluminio. El mercado ha entrado claramente en una fase de aceleración de mercado alcista estructural.
¿Podrá esta ola de subida continuar? Desde cuatro dimensiones, la base sigue siendo sólida. Primero, el aumento del sentimiento de refugio seguro. La situación geopolítica (conflictos en Oriente Medio, Rusia-Ucrania, Venezuela, Irán, etc.), junto con las políticas arancelarias de Trump y el resurgir del nacionalismo de recursos, están llevando a inversores institucionales, minoristas e incluso bancos centrales a aumentar agresivamente sus posiciones en metales preciosos. En segundo lugar, la política monetaria sigue brindando apoyo. El ciclo de recortes de la Reserva Federal continúa, las tasas de interés reales siguen bajando, y hay preocupaciones sobre la solvencia del dólar, lo que atrae fondos extranjeros, ETF y grandes instituciones a acelerar sus entradas. El tercer impulso proviene de la demanda industrial. Las órdenes en energía solar, centros de datos de IA, vehículos eléctricos y energías renovables superan las expectativas, y el uso industrial de la plata ha alcanzado récords, con una brecha significativa entre oferta y demanda durante varios años. Finalmente, una nueva narrativa de mercado está explotando en su totalidad. La desdolarización, las compras regulares de oro por parte de bancos centrales globales, las reservas de metales estratégicos y la anti-globalización se suceden en fermentación, con fondos temáticos invirtiendo continuamente, y la plata incluso se ha convertido en la protagonista principal del liderazgo actual.
En resumen, esta ola alcista de los metales preciosos cuenta con respaldo tanto en políticas macroeconómicas como en la demanda industrial, y el sentimiento del mercado sigue en aumento. Las fluctuaciones a corto plazo son inevitables, pero la tendencia a medio plazo es clara.