Bitcoin acaba de alcanzar los $91.55K, sin embargo, todavía está muy lejos de lo que el popular modelo stock-to-flow predijo. La brecha entre la teoría y la realidad ha generado debates serios sobre si este método de pronóstico—una vez elogiado como casi infalible—ha perdido finalmente su ventaja. Analicemos qué salió mal y por qué entender solo la economía de la oferta no es suficiente para valorar el activo más volátil del mundo.
El Modelo Stock-to-Flow Explicado
Antes de profundizar en la aplicación de Bitcoin, vale la pena entender el concepto de stock-to-flow. Este marco de valoración se aplica comúnmente a commodities como el oro y la plata, que comparten características con activos digitales escasos.
El modelo compara dos métricas clave:
Stock: La oferta total existente de un activo que actualmente existe
Flow: La nueva oferta producida anualmente
Divide el stock por el flow, y obtienes la relación stock-to-flow—una medida de cuántos años tomaría producir la oferta actual a la tasa de producción presente.
Toma el oro como referencia. Aproximadamente 187,000 toneladas métricas han sido extraídas a lo largo de la historia (stock), mientras que unas 3,000 toneladas se extraen anualmente (flow). Esto da una relación de aproximadamente 62 años—lo que significa que tomaría seis décadas crear la cantidad de oro que actualmente está en circulación.
Relaciones más altas indican mayor escasez, lo que teóricamente respalda valoraciones más altas.
Dinámica de Oferta de Bitcoin: Una Ventaja de Precisión
El atractivo de Bitcoin para los entusiastas del stock-to-flow radica en su certeza matemática. A diferencia de la minería de oro, que depende de estimaciones geológicas y fluctuaciones en la producción, el calendario de oferta de Bitcoin está codificado en su protocolo.
La red tiene un límite máximo de 21 millones de monedas. Aproximadamente 19.97 millones de BTC están actualmente en circulación (a partir de enero de 2026), con nuevas monedas generadas a una tasa fija. Los mineros ganan 6.25 BTC por bloque, y con un bloque minado cada 10 minutos, el flujo anual de Bitcoin totaliza alrededor de 328,500 BTC.
Esto crea una relación stock-to-flow de aproximadamente 58.35—casi idéntica a la relación de 62 años del oro. La similitud parecía casi demasiado perfecta, llevando a muchos analistas a creer que Bitcoin seguiría una trayectoria de precio predecible vinculada a sus mecanismos de oferta.
El Historial del Modelo: Cuando Funcionó
Durante aproximadamente siete años—desde 2015 hasta finales de 2021—el modelo stock-to-flow demostró una precisión notable. Cuando Bitcoin subió desde el @E0$rango hasta casi $69,000 en noviembre de 2021, las predicciones del modelo se alinearon estrechamente con los movimientos reales del precio.
La era de la pandemia fortaleció particularmente la convicción de los creyentes. Con estímulos fiscales sin precedentes inundando los mercados y activos de todas las clases en rally, el crecimiento explosivo de Bitcoin pareció validar la economía de la oferta. El modelo ganó atención en el mainstream a medida que entraban inversores institucionales, confirmando aparentemente que los marcos de valoración basados en la escasez podían funcionar en la práctica.
Durante este período dorado, los críticos permanecieron en gran medida al margen, y el modelo se citaba ampliamente en presentaciones optimistas.
La Colisión con la Realidad
La narrativa cambió drásticamente cuando Bitcoin se desvió bruscamente de las predicciones del stock-to-flow a partir de finales de 2021. El modelo había sugerido que los precios de Bitcoin superarían los $100,000 en 2022, pero el invierno cripto que siguió hizo que BTC cayera—llegando a un mínimo cercano a $16,000 antes de recuperarse a su nivel actual de $91.55K.
Esta enorme discrepancia en las predicciones expuso fallos fundamentales en el marco. Incluso hoy, con Bitcoin en $91.55K, sigue muy por debajo de donde los modelos stock-to-flow sugerirían, dado el evento de halving de 2024 que redujo las recompensas por bloque a 3.125 BTC y que teóricamente debería haber duplicado la relación.
Vitalik Buterin criticó públicamente el modelo a mediados de 2022, argumentando que los marcos financieros que prometen certeza numérica son inherentemente peligrosos porque ocultan la complejidad e imprevisibilidad de las tecnologías emergentes.
Lo que el Modelo Ignora
El marco stock-to-flow asume que la escasez por sí sola determina el precio—una suposición que se desmorona cuando otras variables dominan.
Volatilidad y Sentimiento: Durante los inviernos cripto, las ventas impulsadas por el pánico sobrepasan las mecánicas de oferta. Los inversores no mantienen activos basándose en relaciones matemáticas; reaccionan al miedo, la incertidumbre regulatoria y el cambio en la psicología del mercado.
Naturaleza Experimental de Bitcoin: El oro y la plata tienen milenios de historia de precios y roles profundamente arraigados en la civilización humana. Bitcoin, con solo 14 años, sigue siendo un experimento no probado. Pronosticar su valor como si fuera una commodity establecida con siglos de precedentes pasa por alto diferencias fundamentales en madurez del activo y trayectorias de adopción.
Choques Externos: La tendencia alcista de 2020-2021 no fue impulsada principalmente por mecánicas de oferta—fue alimentada por expansión monetaria durante la pandemia, cheques de estímulo y FOMO. El stock-to-flow predijo el cambio en la oferta, pero no el entorno macro que haría a Bitcoin atractivo para nuevas cohortes de inversores.
Fluctuaciones en la Demanda: El modelo ignora que la demanda puede variar salvajemente según anuncios regulatorios, avances tecnológicos o cambios en el interés institucional. Los modelos puramente de oferta no pueden explicar cambios súbitos en cómo los mercados valoran Bitcoin.
Enfoques Alternativos para Valorar Bitcoin
Reconocer las limitaciones del stock-to-flow no ha impedido que analistas propongan otros marcos:
Paridad de Capitalización de Mercado con el Oro: Los defensores de la narrativa de Bitcoin como reserva de valor argumentan que si BTC alcanzara la valoración de mercado del oro $600 $11.3 billones(, cada moneda se negociaría alrededor de $540,000. Este método se basa en supuestos de adopción más que en mecánicas de oferta.
Teoría de las Ondas de Elliott: Algunos traders emplean análisis técnico, asumiendo que los ciclos de Bitcoin siguen patrones predecibles basados en la psicología de masas y la estructura del mercado. Este enfoque reconoce elementos conductuales que el stock-to-flow ignora.
El Índice Fulcrum: El analista Greg Foss desarrolló un modelo que posiciona a Bitcoin como seguro contra crisis de deuda soberana. Su marco sugiere un valor justo entre $108,000 y $160,000, aunque esto refleja valor intrínseco a largo plazo en lugar de una predicción de precio a corto plazo.
La Perspectiva del Tonto Mayor: Los escépticos argumentan que Bitcoin no tiene valor intrínseco y solo sube por especulación—la idea de que la gente compra con la esperanza de vender a precios más altos a participantes menos informados.
La Conclusión: La Oferta Importa, Pero No Determina el Destino
El modelo stock-to-flow capturó algo real sobre la arquitectura de Bitcoin—su oferta matemáticamente limitada realmente lo distingue de las monedas fiduciarias. Durante un tiempo, esta propiedad fundamental pareció correlacionarse fuertemente con la apreciación del precio.
Pero la divergencia entre predicciones y realidad desde 2022 revela una dura verdad: la escasez por sí sola no garantiza valor. El precio de Bitcoin refleja una interacción compleja de tasas de adopción, sentimiento regulatorio, condiciones macroeconómicas, avances tecnológicos y demanda genuina de diversos grupos de usuarios.
Entender por qué falló el stock-to-flow enseña una lección importante para el análisis cripto: cuidado con los modelos que reducen mercados multifacéticos y impulsados por emociones a relaciones matemáticas simples. La precisión en una fórmula no equivale a precisión en pronosticar una clase de activo joven, volátil y políticamente disputada.
A medida que Bitcoin continúa su evolución, predecir su precio sigue siendo uno de los problemas más difíciles del mercado. El modelo stock-to-flow sigue siendo una herramienta analítica útil para entender la dinámica de oferta—solo que no es una bola de cristal.
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Por qué el Modelo de Stock-to-Flow de Bitcoin está perdiendo su ventaja predictiva
Bitcoin acaba de alcanzar los $91.55K, sin embargo, todavía está muy lejos de lo que el popular modelo stock-to-flow predijo. La brecha entre la teoría y la realidad ha generado debates serios sobre si este método de pronóstico—una vez elogiado como casi infalible—ha perdido finalmente su ventaja. Analicemos qué salió mal y por qué entender solo la economía de la oferta no es suficiente para valorar el activo más volátil del mundo.
El Modelo Stock-to-Flow Explicado
Antes de profundizar en la aplicación de Bitcoin, vale la pena entender el concepto de stock-to-flow. Este marco de valoración se aplica comúnmente a commodities como el oro y la plata, que comparten características con activos digitales escasos.
El modelo compara dos métricas clave:
Divide el stock por el flow, y obtienes la relación stock-to-flow—una medida de cuántos años tomaría producir la oferta actual a la tasa de producción presente.
Toma el oro como referencia. Aproximadamente 187,000 toneladas métricas han sido extraídas a lo largo de la historia (stock), mientras que unas 3,000 toneladas se extraen anualmente (flow). Esto da una relación de aproximadamente 62 años—lo que significa que tomaría seis décadas crear la cantidad de oro que actualmente está en circulación.
Relaciones más altas indican mayor escasez, lo que teóricamente respalda valoraciones más altas.
Dinámica de Oferta de Bitcoin: Una Ventaja de Precisión
El atractivo de Bitcoin para los entusiastas del stock-to-flow radica en su certeza matemática. A diferencia de la minería de oro, que depende de estimaciones geológicas y fluctuaciones en la producción, el calendario de oferta de Bitcoin está codificado en su protocolo.
La red tiene un límite máximo de 21 millones de monedas. Aproximadamente 19.97 millones de BTC están actualmente en circulación (a partir de enero de 2026), con nuevas monedas generadas a una tasa fija. Los mineros ganan 6.25 BTC por bloque, y con un bloque minado cada 10 minutos, el flujo anual de Bitcoin totaliza alrededor de 328,500 BTC.
Esto crea una relación stock-to-flow de aproximadamente 58.35—casi idéntica a la relación de 62 años del oro. La similitud parecía casi demasiado perfecta, llevando a muchos analistas a creer que Bitcoin seguiría una trayectoria de precio predecible vinculada a sus mecanismos de oferta.
El Historial del Modelo: Cuando Funcionó
Durante aproximadamente siete años—desde 2015 hasta finales de 2021—el modelo stock-to-flow demostró una precisión notable. Cuando Bitcoin subió desde el @E0$rango hasta casi $69,000 en noviembre de 2021, las predicciones del modelo se alinearon estrechamente con los movimientos reales del precio.
La era de la pandemia fortaleció particularmente la convicción de los creyentes. Con estímulos fiscales sin precedentes inundando los mercados y activos de todas las clases en rally, el crecimiento explosivo de Bitcoin pareció validar la economía de la oferta. El modelo ganó atención en el mainstream a medida que entraban inversores institucionales, confirmando aparentemente que los marcos de valoración basados en la escasez podían funcionar en la práctica.
Durante este período dorado, los críticos permanecieron en gran medida al margen, y el modelo se citaba ampliamente en presentaciones optimistas.
La Colisión con la Realidad
La narrativa cambió drásticamente cuando Bitcoin se desvió bruscamente de las predicciones del stock-to-flow a partir de finales de 2021. El modelo había sugerido que los precios de Bitcoin superarían los $100,000 en 2022, pero el invierno cripto que siguió hizo que BTC cayera—llegando a un mínimo cercano a $16,000 antes de recuperarse a su nivel actual de $91.55K.
Esta enorme discrepancia en las predicciones expuso fallos fundamentales en el marco. Incluso hoy, con Bitcoin en $91.55K, sigue muy por debajo de donde los modelos stock-to-flow sugerirían, dado el evento de halving de 2024 que redujo las recompensas por bloque a 3.125 BTC y que teóricamente debería haber duplicado la relación.
Vitalik Buterin criticó públicamente el modelo a mediados de 2022, argumentando que los marcos financieros que prometen certeza numérica son inherentemente peligrosos porque ocultan la complejidad e imprevisibilidad de las tecnologías emergentes.
Lo que el Modelo Ignora
El marco stock-to-flow asume que la escasez por sí sola determina el precio—una suposición que se desmorona cuando otras variables dominan.
Volatilidad y Sentimiento: Durante los inviernos cripto, las ventas impulsadas por el pánico sobrepasan las mecánicas de oferta. Los inversores no mantienen activos basándose en relaciones matemáticas; reaccionan al miedo, la incertidumbre regulatoria y el cambio en la psicología del mercado.
Naturaleza Experimental de Bitcoin: El oro y la plata tienen milenios de historia de precios y roles profundamente arraigados en la civilización humana. Bitcoin, con solo 14 años, sigue siendo un experimento no probado. Pronosticar su valor como si fuera una commodity establecida con siglos de precedentes pasa por alto diferencias fundamentales en madurez del activo y trayectorias de adopción.
Choques Externos: La tendencia alcista de 2020-2021 no fue impulsada principalmente por mecánicas de oferta—fue alimentada por expansión monetaria durante la pandemia, cheques de estímulo y FOMO. El stock-to-flow predijo el cambio en la oferta, pero no el entorno macro que haría a Bitcoin atractivo para nuevas cohortes de inversores.
Fluctuaciones en la Demanda: El modelo ignora que la demanda puede variar salvajemente según anuncios regulatorios, avances tecnológicos o cambios en el interés institucional. Los modelos puramente de oferta no pueden explicar cambios súbitos en cómo los mercados valoran Bitcoin.
Enfoques Alternativos para Valorar Bitcoin
Reconocer las limitaciones del stock-to-flow no ha impedido que analistas propongan otros marcos:
Paridad de Capitalización de Mercado con el Oro: Los defensores de la narrativa de Bitcoin como reserva de valor argumentan que si BTC alcanzara la valoración de mercado del oro $600 $11.3 billones(, cada moneda se negociaría alrededor de $540,000. Este método se basa en supuestos de adopción más que en mecánicas de oferta.
Teoría de las Ondas de Elliott: Algunos traders emplean análisis técnico, asumiendo que los ciclos de Bitcoin siguen patrones predecibles basados en la psicología de masas y la estructura del mercado. Este enfoque reconoce elementos conductuales que el stock-to-flow ignora.
El Índice Fulcrum: El analista Greg Foss desarrolló un modelo que posiciona a Bitcoin como seguro contra crisis de deuda soberana. Su marco sugiere un valor justo entre $108,000 y $160,000, aunque esto refleja valor intrínseco a largo plazo en lugar de una predicción de precio a corto plazo.
La Perspectiva del Tonto Mayor: Los escépticos argumentan que Bitcoin no tiene valor intrínseco y solo sube por especulación—la idea de que la gente compra con la esperanza de vender a precios más altos a participantes menos informados.
La Conclusión: La Oferta Importa, Pero No Determina el Destino
El modelo stock-to-flow capturó algo real sobre la arquitectura de Bitcoin—su oferta matemáticamente limitada realmente lo distingue de las monedas fiduciarias. Durante un tiempo, esta propiedad fundamental pareció correlacionarse fuertemente con la apreciación del precio.
Pero la divergencia entre predicciones y realidad desde 2022 revela una dura verdad: la escasez por sí sola no garantiza valor. El precio de Bitcoin refleja una interacción compleja de tasas de adopción, sentimiento regulatorio, condiciones macroeconómicas, avances tecnológicos y demanda genuina de diversos grupos de usuarios.
Entender por qué falló el stock-to-flow enseña una lección importante para el análisis cripto: cuidado con los modelos que reducen mercados multifacéticos y impulsados por emociones a relaciones matemáticas simples. La precisión en una fórmula no equivale a precisión en pronosticar una clase de activo joven, volátil y políticamente disputada.
A medida que Bitcoin continúa su evolución, predecir su precio sigue siendo uno de los problemas más difíciles del mercado. El modelo stock-to-flow sigue siendo una herramienta analítica útil para entender la dinámica de oferta—solo que no es una bola de cristal.