En diciembre de 2025, la decisión de la Office of the Comptroller of the Currency (OCC) revivió un escenario que hace unos años parecía inalcanzable: Ripple, Circle, Paxos, BitGo y Fidelity Digital Assets obtuvieron la aprobación condicional para operar como bancos fiduciarios nacionales con licencia federal. Este cambio no provocó saltos espectaculares en los precios, pero su importancia sistémica es profunda y duradera. Significa la transición de la industria de las criptomonedas desde la posición de “outsiders rebeldes" a la de participantes iguales en la infraestructura financiera federal.
La raíz del cambio es el acceso a la red de pagos, no solo el nombre
El malentendido clave es que la palabra «banco» en este contexto no significa un banco comercial tradicional. Las cinco instituciones aprobadas no podrán aceptar depósitos asegurados por la FDIC ni otorgar créditos comerciales — lo que paralizó los círculos financieros tradicionales (especialmente el Bank Policy Institute, que representa a JPMorgan y Bank of America).
Sin embargo, la naturaleza de esta restricción revela un diseño clave: para los emisores de stablecoins como Circle (USDC, con aproximadamente 80 mil millones de dólares en reservas) o Ripple (RLUSD), el modelo de negocio se basa en una cobertura del 100% con reservas, y no en expansión crediticia. El modelo de reservas parciales, que es el núcleo de la banca tradicional, aquí es completamente innecesario.
El objetivo real de esta licencia es otro. Un banco fiduciario federal obtiene el derecho a solicitar una cuenta principal en la Reserva Federal, lo que abre acceso directo a los sistemas Fedwire y CHIPS. Durante años, las empresas de criptomonedas se vieron obligadas a intermediarios tradicionales, donde cada transacción debía pasar por procesos de liquidación en múltiples capas, generando tarifas, retrasos y riesgos. Paxos, aunque previamente cumplía con las regulaciones bajo la supervisión del New York State Department of Financial Services, no podía participar directamente en la red de pagos federal. Eso está cambiando.
La infraestructura gana: la ventaja en costos
La matemática de esta transformación es muy concreta. La eliminación de los bancos corresponsales como intermediarios significa una reducción radical en la estructura de costos. Las estimaciones del sector indican que el acceso directo a Fedwire puede reducir los costos totales de liquidación en un 30%-50%.
Para Circle, que maneja diariamente enormes flujos de capital relacionados con las reservas de USDC, estos ahorros podrían traducirse en cientos de millones de dólares anuales solo en tarifas de canales de pago. No es una optimización marginal — es una reestructuración fundamental de la economía de las liquidaciones para toda la industria de emisores de stablecoins.
Una consecuencia adicional es la obligación fiduciaria incorporada en la licencia federal. Las reservas de stablecoins se mantendrán en un sistema fiduciario supervisado por la OCC, separadas legalmente de los activos del emisor. Tras el escándalo de FTX, donde el desfalco de fondos de clientes sacudió la confianza en la industria, esta estructura legal tiene un gran valor para los inversores institucionales.
Trump y GENIUS: un giro ideológico en la percepción de los stablecoins
Hace unos años, bajo la administración de Biden, la industria de las criptomonedas operaba en un estado de cuasi-aislamiento. Tras la caída de FTX, los reguladores adoptaron una estrategia de “aislar el riesgo” — los bancos recibieron directrices informales para evitar negocios con empresas de criptomonedas. La caída de Silvergate Bank y Signature Bank simbolizó ese período, conocido como “debanking” o “Operation Choke Point 2.0”.
El regreso de la administración Trump cambió completamente el tono. Trump apoyó públicamente varias veces a la industria de las criptomonedas, posicionando a Estados Unidos como un “centro global de innovación digital”. El cambio ideológico clave fue la redefinición del papel de los stablecoins: de un objeto de riesgo a una herramienta para fortalecer la posición internacional del dólar en la era digital.
La ley GENIUS, firmada en julio de 2025, formalizó este giro. Por primera vez a nivel federal, se estableció un estatus legal claro para los stablecoins y las instituciones que los emiten. La ley permite a las instituciones no bancarias que cumplan ciertos requisitos ser “emisores calificados de stablecoins de pago” bajo supervisión federal, pero impone requisitos estrictos: los stablecoins deben estar respaldados en un 100% por dólares o bonos del Tesoro a corto plazo de EE. UU.
Aún más importante: la ley otorga a los poseedores de stablecoins prioridad en la satisfacción de reclamaciones en caso de quiebra del emisor. Esto significa que las reservas deben usarse primero para la recompra de tokens. Esta estructura ha cambiado el cálculo de riesgo para las instituciones, haciendo que los stablecoins sean instrumentos mucho más confiables.
Nueva capa de competencia: la batalla por las cuentas principales
La licencia de la OCC es solo la mitad del camino. La otra, igual de difícil, es el derecho a abrir una cuenta principal en la Reserva Federal, que controla la Fed independientemente de la OCC. La historia muestra que obtener la licencia no garantiza el acceso a Fedwire — Custodia Bank, un banco de Wyoming, demandó a la Reserva Federal tras la negativa, revelando la gran brecha entre la aprobación de la OCC y el acceso a la infraestructura federal.
Esa será la próxima batalla. El Bank Policy Institute y las élites financieras tradicionales, incapaces de bloquear la decisión de la OCC, presionarán a la Fed para que establezca requisitos de capital y cumplimiento muy altos para conceder las cuentas principales. Ripple y Circle se preparan para esta fase, pero la incertidumbre persiste.
El camino de Ripple y Circle: de servicio a infraestructura
Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, calificó la decisión de la OCC como un “gran avance”, y criticó duramente al lobby tradicional: “Decían que la industria no cumplía las reglas, y ahora estamos bajo supervisión directa de la OCC. ¿De qué tienen miedo?”
Circle, en su comunicado, destacó que la licencia federal cambiará fundamentalmente la confianza institucional, permitiendo ofrecer servicios fiduciarios de activos digitales con niveles de responsabilidad comparables a las instituciones tradicionales.
Estos discursos comparten un tema común: de ser atendidos por los sistemas bancarios a convertirse en parte integral de la infraestructura financiera. El producto On-Demand Liquidity (Ripple) ha sufrido mucho por las limitaciones en horarios bancarios y disponibilidad de canales fiat. Ahora, la conversión de fiat a on-chain puede realizarse sin interrupciones.
Escenarios futuros: consolidación o evolución paralela?
El futuro de la industria financiera puede dividirse en varias trayectorias posibles. Los bancos tradicionales podrían adquirir empresas de criptomonedas para complementar sus capacidades tecnológicas — JPMorgan o Bank of America podrían comprar Circle para mejorar sus plataformas de pago. Alternativamente, los reguladores estatales, como NYDFS, podrían iniciar nuevas disputas sobre la delimitación entre supervisión federal y estatal. Muchos detalles regulatorios aún deben desarrollarse: requisitos de capital, estándares de ciberseguridad, separación de riesgos — todo esto será objeto de futuras batallas políticas.
Una cosa está clara: la decisión de la OCC no termina la disputa, sino que abre un nuevo capítulo. Las criptofinanzas han ingresado oficialmente en el sistema. Ahora, se jugará la partida por equilibrar innovación, estabilidad y competencia en la supervisión financiera estadounidense.
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De la marginación a la integración: cómo cinco instituciones de criptomonedas están rompiendo la barrera del sistema financiero de EE. UU.
En diciembre de 2025, la decisión de la Office of the Comptroller of the Currency (OCC) revivió un escenario que hace unos años parecía inalcanzable: Ripple, Circle, Paxos, BitGo y Fidelity Digital Assets obtuvieron la aprobación condicional para operar como bancos fiduciarios nacionales con licencia federal. Este cambio no provocó saltos espectaculares en los precios, pero su importancia sistémica es profunda y duradera. Significa la transición de la industria de las criptomonedas desde la posición de “outsiders rebeldes" a la de participantes iguales en la infraestructura financiera federal.
La raíz del cambio es el acceso a la red de pagos, no solo el nombre
El malentendido clave es que la palabra «banco» en este contexto no significa un banco comercial tradicional. Las cinco instituciones aprobadas no podrán aceptar depósitos asegurados por la FDIC ni otorgar créditos comerciales — lo que paralizó los círculos financieros tradicionales (especialmente el Bank Policy Institute, que representa a JPMorgan y Bank of America).
Sin embargo, la naturaleza de esta restricción revela un diseño clave: para los emisores de stablecoins como Circle (USDC, con aproximadamente 80 mil millones de dólares en reservas) o Ripple (RLUSD), el modelo de negocio se basa en una cobertura del 100% con reservas, y no en expansión crediticia. El modelo de reservas parciales, que es el núcleo de la banca tradicional, aquí es completamente innecesario.
El objetivo real de esta licencia es otro. Un banco fiduciario federal obtiene el derecho a solicitar una cuenta principal en la Reserva Federal, lo que abre acceso directo a los sistemas Fedwire y CHIPS. Durante años, las empresas de criptomonedas se vieron obligadas a intermediarios tradicionales, donde cada transacción debía pasar por procesos de liquidación en múltiples capas, generando tarifas, retrasos y riesgos. Paxos, aunque previamente cumplía con las regulaciones bajo la supervisión del New York State Department of Financial Services, no podía participar directamente en la red de pagos federal. Eso está cambiando.
La infraestructura gana: la ventaja en costos
La matemática de esta transformación es muy concreta. La eliminación de los bancos corresponsales como intermediarios significa una reducción radical en la estructura de costos. Las estimaciones del sector indican que el acceso directo a Fedwire puede reducir los costos totales de liquidación en un 30%-50%.
Para Circle, que maneja diariamente enormes flujos de capital relacionados con las reservas de USDC, estos ahorros podrían traducirse en cientos de millones de dólares anuales solo en tarifas de canales de pago. No es una optimización marginal — es una reestructuración fundamental de la economía de las liquidaciones para toda la industria de emisores de stablecoins.
Una consecuencia adicional es la obligación fiduciaria incorporada en la licencia federal. Las reservas de stablecoins se mantendrán en un sistema fiduciario supervisado por la OCC, separadas legalmente de los activos del emisor. Tras el escándalo de FTX, donde el desfalco de fondos de clientes sacudió la confianza en la industria, esta estructura legal tiene un gran valor para los inversores institucionales.
Trump y GENIUS: un giro ideológico en la percepción de los stablecoins
Hace unos años, bajo la administración de Biden, la industria de las criptomonedas operaba en un estado de cuasi-aislamiento. Tras la caída de FTX, los reguladores adoptaron una estrategia de “aislar el riesgo” — los bancos recibieron directrices informales para evitar negocios con empresas de criptomonedas. La caída de Silvergate Bank y Signature Bank simbolizó ese período, conocido como “debanking” o “Operation Choke Point 2.0”.
El regreso de la administración Trump cambió completamente el tono. Trump apoyó públicamente varias veces a la industria de las criptomonedas, posicionando a Estados Unidos como un “centro global de innovación digital”. El cambio ideológico clave fue la redefinición del papel de los stablecoins: de un objeto de riesgo a una herramienta para fortalecer la posición internacional del dólar en la era digital.
La ley GENIUS, firmada en julio de 2025, formalizó este giro. Por primera vez a nivel federal, se estableció un estatus legal claro para los stablecoins y las instituciones que los emiten. La ley permite a las instituciones no bancarias que cumplan ciertos requisitos ser “emisores calificados de stablecoins de pago” bajo supervisión federal, pero impone requisitos estrictos: los stablecoins deben estar respaldados en un 100% por dólares o bonos del Tesoro a corto plazo de EE. UU.
Aún más importante: la ley otorga a los poseedores de stablecoins prioridad en la satisfacción de reclamaciones en caso de quiebra del emisor. Esto significa que las reservas deben usarse primero para la recompra de tokens. Esta estructura ha cambiado el cálculo de riesgo para las instituciones, haciendo que los stablecoins sean instrumentos mucho más confiables.
Nueva capa de competencia: la batalla por las cuentas principales
La licencia de la OCC es solo la mitad del camino. La otra, igual de difícil, es el derecho a abrir una cuenta principal en la Reserva Federal, que controla la Fed independientemente de la OCC. La historia muestra que obtener la licencia no garantiza el acceso a Fedwire — Custodia Bank, un banco de Wyoming, demandó a la Reserva Federal tras la negativa, revelando la gran brecha entre la aprobación de la OCC y el acceso a la infraestructura federal.
Esa será la próxima batalla. El Bank Policy Institute y las élites financieras tradicionales, incapaces de bloquear la decisión de la OCC, presionarán a la Fed para que establezca requisitos de capital y cumplimiento muy altos para conceder las cuentas principales. Ripple y Circle se preparan para esta fase, pero la incertidumbre persiste.
El camino de Ripple y Circle: de servicio a infraestructura
Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, calificó la decisión de la OCC como un “gran avance”, y criticó duramente al lobby tradicional: “Decían que la industria no cumplía las reglas, y ahora estamos bajo supervisión directa de la OCC. ¿De qué tienen miedo?”
Circle, en su comunicado, destacó que la licencia federal cambiará fundamentalmente la confianza institucional, permitiendo ofrecer servicios fiduciarios de activos digitales con niveles de responsabilidad comparables a las instituciones tradicionales.
Estos discursos comparten un tema común: de ser atendidos por los sistemas bancarios a convertirse en parte integral de la infraestructura financiera. El producto On-Demand Liquidity (Ripple) ha sufrido mucho por las limitaciones en horarios bancarios y disponibilidad de canales fiat. Ahora, la conversión de fiat a on-chain puede realizarse sin interrupciones.
Escenarios futuros: consolidación o evolución paralela?
El futuro de la industria financiera puede dividirse en varias trayectorias posibles. Los bancos tradicionales podrían adquirir empresas de criptomonedas para complementar sus capacidades tecnológicas — JPMorgan o Bank of America podrían comprar Circle para mejorar sus plataformas de pago. Alternativamente, los reguladores estatales, como NYDFS, podrían iniciar nuevas disputas sobre la delimitación entre supervisión federal y estatal. Muchos detalles regulatorios aún deben desarrollarse: requisitos de capital, estándares de ciberseguridad, separación de riesgos — todo esto será objeto de futuras batallas políticas.
Una cosa está clara: la decisión de la OCC no termina la disputa, sino que abre un nuevo capítulo. Las criptofinanzas han ingresado oficialmente en el sistema. Ahora, se jugará la partida por equilibrar innovación, estabilidad y competencia en la supervisión financiera estadounidense.