## Las cadenas de suministro se están desplomando cuando las empresas calculan los costos aduaneros — lo que nos enseñan los datos de EE. UU.
La situación en el mercado estadounidense se complica cada vez más. Aunque las últimas lecturas de inflación sugieren un ligero enfriamiento de la presión de precios, la realidad para el sector corporativo es completamente diferente. Los fabricantes de calzado del grupo **Wolverine Worldwide**, que gestionan las marcas **Merrell** y **Saucony**, enfrentan un desafío que ilustra bien las tensiones más profundas en la economía. A través de aranceles comerciales, la empresa debe hacer frente a cargas adicionales de aproximadamente **10 millones de dólares** en este año y hasta **55 millones** en **2026**. La respuesta es una reestructuración de la cadena de suministro global: la producción se traslada de China (por debajo del **10%** de la producción) a Bangladesh, Camboya e Indonesia.
## La incertidumbre aduanera paraliza la planificación empresarial
Pero el mayor problema no es la propia magnitud de los impuestos de importación, sino su imprevisibilidad. Como explica **Christopher Hufnagel**, presidente de Wolverine: «Si sabes cuáles son las malas noticias, puedes resolverlas. Es precisamente la falta de transparencia — cuando todo puede cambiar de un día para otro — lo que nos causa mayores dificultades para modelar escenarios». Esta combinación de incertidumbre obliga a las empresas a congelar nuevas inversiones y contrataciones, mientras que al mismo tiempo deben subir los precios de sus productos entre un **5%** y un **8%**.
## Los datos federales de EE. UU. muestran una moderación, pero la imagen sigue distorsionada
Por otro lado, el departamento de trabajo de EE. UU. publicó el jueves un informe sobre el **índice de precios al consumidor**, que mostró un aumento anual del **2,7%** en noviembre — una caída respecto al **3%** de septiembre. Sin embargo, esta mejora está distorsionada por circunstancias extraordinarias: el informe se retrasó ocho días debido a un **cierre de 43 días del gobierno federal**, y faltan datos de octubre. Economistas, incluido **Diane Swonk** de KPMG, advierten que los números podrían estar sesgados. Los precios de la energía subieron en noviembre un **4,2%**, mientras que la inflación subyacente (sin alimentos ni energía) fue del **2,6%** — la lectura más baja desde marzo de **2021** — pero incluso este resultado requiere una interpretación cautelosa.
## La presión comercial complica las decisiones de política monetaria
La situación actual plantea un dilema a la **Reserva Federal**. El banco central debe decidir si continúa con los recortes de tasas de interés que apoyan el mercado laboral, o si espera una mayor moderación de la inflación. La semana pasada, la Fed ya realizó su tercera reducción en lo que va de año, pero solo indica una bajada en **2026**. La decisión dependerá en gran medida del informe de diciembre del CPI, cuya publicación está prevista para mediados de enero — solo dos semanas antes de la próxima reunión del comité de política. Esta coincidencia de fechas significa que los datos de diciembre podrían ser decisivos para la trayectoria de las tasas de interés a principios de año.
## Los consumidores reducen cada vez más sus gastos
Mientras tanto, los hogares parecen ser cada vez más cautelosos. Una **encuesta AP-NORC** reciente muestra que la gran mayoría de los adultos estadounidenses ha notado en los últimos meses precios más altos de lo habitual en alimentos, electricidad y artículos navideños. Aproximadamente la mitad de los encuestados reporta dificultades para permitirse regalos en el nivel que desearían. Muchos hogares posponen compras mayores o reducen gastos en bienes no esenciales — una tendencia que ya empieza a afectar los ingresos de las empresas. La combinación de precios elevados y demanda debilitada crea presión sobre los márgenes, obligando a los productores a tomar decisiones difíciles entre mantener la rentabilidad y conservar la competitividad en precios.
## Desplazamiento global en la estructura de producción
La respuesta empresarial es una reestructuración radical. Las empresas están transformando sus cadenas de suministro, buscando países menos afectados por aranceles o sin ellos. Wolverine ha reducido su dependencia de China incluso en comparación con la administración anterior, cuando ya se había desplazado gran parte de la producción a Vietnam. Ahora, la expansión se dirige hacia el Sudeste Asiático. No es una estrategia táctica — es una necesidad de reconstrucción del modelo de negocio. Sin embargo, estos desplazamientos conllevan un período de transición, pérdidas financieras y la necesidad de invertir capital en nuevas infraestructuras.
## La incertidumbre sigue siendo la fuerza dominante en el mercado
En resumen: los datos de EE. UU. indican una moderación técnica de la inflación, pero la realidad económica es más compleja. Los aranceles obligan a reestructurar las cadenas de suministro, la incertidumbre aduanera paraliza la planificación corporativa, los consumidores se retraen y la Fed espera datos más claros. El informe de diciembre del CPI será un punto de referencia clave, pero ya se observa que los próximos meses serán de adaptación, no de estabilización.
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## Las cadenas de suministro se están desplomando cuando las empresas calculan los costos aduaneros — lo que nos enseñan los datos de EE. UU.
La situación en el mercado estadounidense se complica cada vez más. Aunque las últimas lecturas de inflación sugieren un ligero enfriamiento de la presión de precios, la realidad para el sector corporativo es completamente diferente. Los fabricantes de calzado del grupo **Wolverine Worldwide**, que gestionan las marcas **Merrell** y **Saucony**, enfrentan un desafío que ilustra bien las tensiones más profundas en la economía. A través de aranceles comerciales, la empresa debe hacer frente a cargas adicionales de aproximadamente **10 millones de dólares** en este año y hasta **55 millones** en **2026**. La respuesta es una reestructuración de la cadena de suministro global: la producción se traslada de China (por debajo del **10%** de la producción) a Bangladesh, Camboya e Indonesia.
## La incertidumbre aduanera paraliza la planificación empresarial
Pero el mayor problema no es la propia magnitud de los impuestos de importación, sino su imprevisibilidad. Como explica **Christopher Hufnagel**, presidente de Wolverine: «Si sabes cuáles son las malas noticias, puedes resolverlas. Es precisamente la falta de transparencia — cuando todo puede cambiar de un día para otro — lo que nos causa mayores dificultades para modelar escenarios». Esta combinación de incertidumbre obliga a las empresas a congelar nuevas inversiones y contrataciones, mientras que al mismo tiempo deben subir los precios de sus productos entre un **5%** y un **8%**.
## Los datos federales de EE. UU. muestran una moderación, pero la imagen sigue distorsionada
Por otro lado, el departamento de trabajo de EE. UU. publicó el jueves un informe sobre el **índice de precios al consumidor**, que mostró un aumento anual del **2,7%** en noviembre — una caída respecto al **3%** de septiembre. Sin embargo, esta mejora está distorsionada por circunstancias extraordinarias: el informe se retrasó ocho días debido a un **cierre de 43 días del gobierno federal**, y faltan datos de octubre. Economistas, incluido **Diane Swonk** de KPMG, advierten que los números podrían estar sesgados. Los precios de la energía subieron en noviembre un **4,2%**, mientras que la inflación subyacente (sin alimentos ni energía) fue del **2,6%** — la lectura más baja desde marzo de **2021** — pero incluso este resultado requiere una interpretación cautelosa.
## La presión comercial complica las decisiones de política monetaria
La situación actual plantea un dilema a la **Reserva Federal**. El banco central debe decidir si continúa con los recortes de tasas de interés que apoyan el mercado laboral, o si espera una mayor moderación de la inflación. La semana pasada, la Fed ya realizó su tercera reducción en lo que va de año, pero solo indica una bajada en **2026**. La decisión dependerá en gran medida del informe de diciembre del CPI, cuya publicación está prevista para mediados de enero — solo dos semanas antes de la próxima reunión del comité de política. Esta coincidencia de fechas significa que los datos de diciembre podrían ser decisivos para la trayectoria de las tasas de interés a principios de año.
## Los consumidores reducen cada vez más sus gastos
Mientras tanto, los hogares parecen ser cada vez más cautelosos. Una **encuesta AP-NORC** reciente muestra que la gran mayoría de los adultos estadounidenses ha notado en los últimos meses precios más altos de lo habitual en alimentos, electricidad y artículos navideños. Aproximadamente la mitad de los encuestados reporta dificultades para permitirse regalos en el nivel que desearían. Muchos hogares posponen compras mayores o reducen gastos en bienes no esenciales — una tendencia que ya empieza a afectar los ingresos de las empresas. La combinación de precios elevados y demanda debilitada crea presión sobre los márgenes, obligando a los productores a tomar decisiones difíciles entre mantener la rentabilidad y conservar la competitividad en precios.
## Desplazamiento global en la estructura de producción
La respuesta empresarial es una reestructuración radical. Las empresas están transformando sus cadenas de suministro, buscando países menos afectados por aranceles o sin ellos. Wolverine ha reducido su dependencia de China incluso en comparación con la administración anterior, cuando ya se había desplazado gran parte de la producción a Vietnam. Ahora, la expansión se dirige hacia el Sudeste Asiático. No es una estrategia táctica — es una necesidad de reconstrucción del modelo de negocio. Sin embargo, estos desplazamientos conllevan un período de transición, pérdidas financieras y la necesidad de invertir capital en nuevas infraestructuras.
## La incertidumbre sigue siendo la fuerza dominante en el mercado
En resumen: los datos de EE. UU. indican una moderación técnica de la inflación, pero la realidad económica es más compleja. Los aranceles obligan a reestructurar las cadenas de suministro, la incertidumbre aduanera paraliza la planificación corporativa, los consumidores se retraen y la Fed espera datos más claros. El informe de diciembre del CPI será un punto de referencia clave, pero ya se observa que los próximos meses serán de adaptación, no de estabilización.