En siete días, tres colosos del sector hardware han solicitado la declaración de quiebra. iRobot, conocida por sus Roomba, Luminar, especializada en sensores lidar, y Rad Power Bikes en el segmento de las e-bikes, representan historias muy diferentes que, sin embargo, comparten un destino común. Detrás de estos tres colapsos emergen desafíos estructurales similares: presiones tarifarias crecientes, fracasos en adquisiciones estratégicas y la incapacidad de diversificarse más allá del producto que las hizo famosas.
Rad Power Bikes: del pico a las pérdidas
Rad Power Bikes era el gigante silencioso del mercado de bicicletas eléctricas. Fundada hace años, disfrutaba de una sólida reputación gracias a su calidad constructiva, comunicación de marca efectiva y capacidad de conectar con los clientes en un sector dominado por marcas desconocidas en plataformas online. Durante la pandemia, la micromovilidad experimentó un crecimiento exponencial y Rad supo aprovechar la tendencia: en 2023 generó ingresos superiores a 120 millones de dólares. Doce meses después, la cifra ya había bajado a unos 100 millones, para precipitarse a 63 millones durante el ejercicio en que fue declarada insolvente.
¿El golpe mortal? Una retirada que fue sinónimo de desastre financiero: problemas en las baterías que podrían haber requerido una operación de recall masiva, incompatible con unos balances ya en dificultades. Pero el daño mayor provino de una posición de fragilidad tarifaria que ya había comprometido los márgenes.
Luminar: cuando el futuro no llega a tiempo
Luminar nació a principios de la década de 2010 con una ambición clara: democratizar la tecnología lidar. En aquel entonces, estos sensores eran caros y voluminosos, reservados exclusivamente al sector aeroespacial y de defensa. En 2017, el primer gran ciclo de hype en torno a los vehículos autónomos parecía abrir ventanas de oportunidad. Luminar firmó alianzas con Volvo, Mercedes-Benz y otros actores del sector automotriz.
El problema: dependencia excesiva de una sola tendencia. Cuando el entusiasmo por la autonomía vehicular empezó a disminuir y los tiempos de implementación se alargaron, Luminar se encontró sin un plan B.
iRobot: el símbolo convertido en prisión
iRobot es el caso más famoso: Roomba se convirtió en sinónimo de la categoría misma de robots aspiradores. Pero esta fuerza también se convirtió en una debilidad. Mientras la tecnología avanzaba rápidamente, iRobot quedó atrapada en la imagen de su producto histórico. Intentó una salida mediante la adquisición por parte de Amazon, operación que podría haber proporcionado los capitales y la diversificación necesarios. La intervención de la FTC bloqueó el acuerdo, y iRobot perdió su salvavidas.
El hilo rojo: dependencia de China y tarifas
Entre las tres empresas surge una vulnerabilidad común relacionada con la estructura del comercio global. iRobot, en particular, representa el dilema macro del sector hardware: construir una cadena de suministro localizada en Estados Unidos en los últimos quince años habría sido económicamente prohibitivo. En consecuencia, las tres empresas desarrollaron una vulnerabilidad estructural ante las presiones tarifarias y geopolíticas. Este factor, ya evidente durante la primera administración Trump, se ha revelado crucial para startups y empresas consolidadas en los sectores de la micromovilidad y la robótica.
La historia que oculta la realidad
La narrativa dominante atribuye gran parte de la culpa a la cancelación de la adquisición de Amazon para iRobot, pero esta visión omite el panorama más amplio. Detrás de cada fracaso hay problemas estructurales profundos: falta de innovación sostenida, incapacidad de diversificarse, modelos de negocio frágiles en un contexto de tarifas inestables y cadenas de suministro vulnerables. iRobot no cayó por haber perdido a Amazon; más bien, buscó a Amazon porque ya estaba en crisis. De manera similar, Rad Power Bikes no fracasó por una retirada que fue sinónimo de desastre; la retirada fue solo el último dominó que cayó en una secuencia ya iniciada por márgenes comprimidos y presiones de costos insostenibles.
Estos fracasos cuentan una historia más profunda: la de empresas hardware que no supieron gestionar la complejidad del mercado contemporáneo.
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Tres fracasos en una semana: ¿qué tienen en común iRobot, Luminar y Rad Power Bikes
En siete días, tres colosos del sector hardware han solicitado la declaración de quiebra. iRobot, conocida por sus Roomba, Luminar, especializada en sensores lidar, y Rad Power Bikes en el segmento de las e-bikes, representan historias muy diferentes que, sin embargo, comparten un destino común. Detrás de estos tres colapsos emergen desafíos estructurales similares: presiones tarifarias crecientes, fracasos en adquisiciones estratégicas y la incapacidad de diversificarse más allá del producto que las hizo famosas.
Rad Power Bikes: del pico a las pérdidas
Rad Power Bikes era el gigante silencioso del mercado de bicicletas eléctricas. Fundada hace años, disfrutaba de una sólida reputación gracias a su calidad constructiva, comunicación de marca efectiva y capacidad de conectar con los clientes en un sector dominado por marcas desconocidas en plataformas online. Durante la pandemia, la micromovilidad experimentó un crecimiento exponencial y Rad supo aprovechar la tendencia: en 2023 generó ingresos superiores a 120 millones de dólares. Doce meses después, la cifra ya había bajado a unos 100 millones, para precipitarse a 63 millones durante el ejercicio en que fue declarada insolvente.
¿El golpe mortal? Una retirada que fue sinónimo de desastre financiero: problemas en las baterías que podrían haber requerido una operación de recall masiva, incompatible con unos balances ya en dificultades. Pero el daño mayor provino de una posición de fragilidad tarifaria que ya había comprometido los márgenes.
Luminar: cuando el futuro no llega a tiempo
Luminar nació a principios de la década de 2010 con una ambición clara: democratizar la tecnología lidar. En aquel entonces, estos sensores eran caros y voluminosos, reservados exclusivamente al sector aeroespacial y de defensa. En 2017, el primer gran ciclo de hype en torno a los vehículos autónomos parecía abrir ventanas de oportunidad. Luminar firmó alianzas con Volvo, Mercedes-Benz y otros actores del sector automotriz.
El problema: dependencia excesiva de una sola tendencia. Cuando el entusiasmo por la autonomía vehicular empezó a disminuir y los tiempos de implementación se alargaron, Luminar se encontró sin un plan B.
iRobot: el símbolo convertido en prisión
iRobot es el caso más famoso: Roomba se convirtió en sinónimo de la categoría misma de robots aspiradores. Pero esta fuerza también se convirtió en una debilidad. Mientras la tecnología avanzaba rápidamente, iRobot quedó atrapada en la imagen de su producto histórico. Intentó una salida mediante la adquisición por parte de Amazon, operación que podría haber proporcionado los capitales y la diversificación necesarios. La intervención de la FTC bloqueó el acuerdo, y iRobot perdió su salvavidas.
El hilo rojo: dependencia de China y tarifas
Entre las tres empresas surge una vulnerabilidad común relacionada con la estructura del comercio global. iRobot, en particular, representa el dilema macro del sector hardware: construir una cadena de suministro localizada en Estados Unidos en los últimos quince años habría sido económicamente prohibitivo. En consecuencia, las tres empresas desarrollaron una vulnerabilidad estructural ante las presiones tarifarias y geopolíticas. Este factor, ya evidente durante la primera administración Trump, se ha revelado crucial para startups y empresas consolidadas en los sectores de la micromovilidad y la robótica.
La historia que oculta la realidad
La narrativa dominante atribuye gran parte de la culpa a la cancelación de la adquisición de Amazon para iRobot, pero esta visión omite el panorama más amplio. Detrás de cada fracaso hay problemas estructurales profundos: falta de innovación sostenida, incapacidad de diversificarse, modelos de negocio frágiles en un contexto de tarifas inestables y cadenas de suministro vulnerables. iRobot no cayó por haber perdido a Amazon; más bien, buscó a Amazon porque ya estaba en crisis. De manera similar, Rad Power Bikes no fracasó por una retirada que fue sinónimo de desastre; la retirada fue solo el último dominó que cayó en una secuencia ya iniciada por márgenes comprimidos y presiones de costos insostenibles.
Estos fracasos cuentan una historia más profunda: la de empresas hardware que no supieron gestionar la complejidad del mercado contemporáneo.