Actualmente, muchas aplicaciones que parecen descentralizadas en realidad siguen acumulando datos en un servidor central. Las consecuencias de esto son evidentes: si ese servidor tiene un problema, toda la aplicación se paraliza. Un proyecto llamado Walrus está buscando cambiar esta situación.
Su enfoque es muy directo: utilizar almacenamiento distribuido para archivos grandes, de modo que la aplicación ya no dependa de un único proveedor de servicios. Esto es especialmente útil para manejar datos de gran tamaño como imágenes, videos y conjuntos de datos, conocidos como "blob". A simple vista, no parece tener nada innovador, pero precisamente ahí radica su valor: mayor tolerancia a fallos, menor riesgo de puntos únicos de fallo.
Por supuesto, los riesgos también son reales. El almacenamiento distribuido requiere que el sistema se mantenga siempre estable y disponible, no solo en papel. Si Walrus logra operar de manera estable en la práctica, se convertirá en un actor clave que respalda muchas aplicaciones, aunque los usuarios quizás no perciban su existencia.
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Actualmente, muchas aplicaciones que parecen descentralizadas en realidad siguen acumulando datos en un servidor central. Las consecuencias de esto son evidentes: si ese servidor tiene un problema, toda la aplicación se paraliza. Un proyecto llamado Walrus está buscando cambiar esta situación.
Su enfoque es muy directo: utilizar almacenamiento distribuido para archivos grandes, de modo que la aplicación ya no dependa de un único proveedor de servicios. Esto es especialmente útil para manejar datos de gran tamaño como imágenes, videos y conjuntos de datos, conocidos como "blob". A simple vista, no parece tener nada innovador, pero precisamente ahí radica su valor: mayor tolerancia a fallos, menor riesgo de puntos únicos de fallo.
Por supuesto, los riesgos también son reales. El almacenamiento distribuido requiere que el sistema se mantenga siempre estable y disponible, no solo en papel. Si Walrus logra operar de manera estable en la práctica, se convertirá en un actor clave que respalda muchas aplicaciones, aunque los usuarios quizás no perciban su existencia.