Durante mucho tiempo, el mercado estadounidense de inteligencia artificial ha estado prácticamente dividido entre el duopolio de OpenAI y Nvidia. Sin embargo, recientemente han surgido indicios de un posible cambio. Con el lanzamiento de los últimos modelos de inteligencia artificial y chips semiconductores propios por parte de Google y Amazon, la competencia por el liderazgo tecnológico está entrando en una nueva fase.
El cambio más destacado proviene de Google. Recientemente, Google presentó su modelo de inteligencia artificial denominado “Gemini 3” y el procesador de séptima generación “Trillium”. Este modelo ha superado en evaluaciones cuantitativas, como la capacidad de razonamiento y la respuesta en programación, al último ChatGPT 5.1 de OpenAI. Cabe destacar que Google no utilizó los procesadores gráficos de Nvidia durante el desarrollo, sino que optó por sus propios chips. Esto implica que Google está intentando reducir la dependencia de las GPU de Nvidia, consideradas sinónimo del procesamiento en IA, y construir así su propio ecosistema.
Esta tendencia se está extendiendo más allá de Google a otras grandes tecnológicas. Amazon, a través de su servicio en la nube AWS, lanzó el chip de inteligencia artificial propio llamado “Trainium3”. Este chip puede reducir en más de la mitad los costes de entrenamiento y operación de modelos de IA. Una de sus características destacadas es la notable mejora en la eficiencia energética, lo que refleja que el consumo eléctrico generado por la computación de IA se ha convertido en un desafío principal para la industria.
A medida que Google y Amazon avanzan con estas iniciativas, OpenAI y Nvidia, que ya ostentan posiciones dominantes, también han sentido la presión. Se informa que Sam Altman, CEO de OpenAI, ha emitido recientemente una alerta de “código rojo” dentro de la empresa, ordenando dedicar todos los esfuerzos a mejorar el rendimiento de ChatGPT. Al mismo tiempo, otros competidores en el ámbito de la inteligencia artificial, como Anthropic y DeepSeek, también han presentado nuevos modelos, acelerando así la competencia tecnológica.
Por otro lado, aunque Nvidia aún controla entre el 80 y el 90% del mercado actual de chips de IA, cada vez son más evidentes las señales que buscan frenar su monopolio. Empresas como Meta y Anthropic están adoptando o negociando la adquisición de los TPU de Google. AWS, aunque mantiene selectivamente la tecnología de interconexión de Nvidia en sus productos posteriores, también está acelerando el desarrollo de chips propios. Sin embargo, la mayoría de los analistas considera que, a corto plazo, es difícil desafiar el dominio de Nvidia en el mercado.
Con la sofisticación de los modelos de IA y la competencia por chips especializados en pleno auge, el mercado ha superado la mera comparación de funciones y se está expandiendo hacia la disputa por el control de los ecosistemas entre plataformas. Dada la vertiginosa velocidad del desarrollo tecnológico, la empresa que logre establecer el estándar y el chip que consiga atraer a más clientes de IA podría redefinir el equilibrio de poder en la industria de la inteligencia artificial en el futuro.
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Google y Amazon empiezan a contraatacar... La guerra de chips de IA pone en entredicho el dominio absoluto de NVIDIA
Durante mucho tiempo, el mercado estadounidense de inteligencia artificial ha estado prácticamente dividido entre el duopolio de OpenAI y Nvidia. Sin embargo, recientemente han surgido indicios de un posible cambio. Con el lanzamiento de los últimos modelos de inteligencia artificial y chips semiconductores propios por parte de Google y Amazon, la competencia por el liderazgo tecnológico está entrando en una nueva fase.
El cambio más destacado proviene de Google. Recientemente, Google presentó su modelo de inteligencia artificial denominado “Gemini 3” y el procesador de séptima generación “Trillium”. Este modelo ha superado en evaluaciones cuantitativas, como la capacidad de razonamiento y la respuesta en programación, al último ChatGPT 5.1 de OpenAI. Cabe destacar que Google no utilizó los procesadores gráficos de Nvidia durante el desarrollo, sino que optó por sus propios chips. Esto implica que Google está intentando reducir la dependencia de las GPU de Nvidia, consideradas sinónimo del procesamiento en IA, y construir así su propio ecosistema.
Esta tendencia se está extendiendo más allá de Google a otras grandes tecnológicas. Amazon, a través de su servicio en la nube AWS, lanzó el chip de inteligencia artificial propio llamado “Trainium3”. Este chip puede reducir en más de la mitad los costes de entrenamiento y operación de modelos de IA. Una de sus características destacadas es la notable mejora en la eficiencia energética, lo que refleja que el consumo eléctrico generado por la computación de IA se ha convertido en un desafío principal para la industria.
A medida que Google y Amazon avanzan con estas iniciativas, OpenAI y Nvidia, que ya ostentan posiciones dominantes, también han sentido la presión. Se informa que Sam Altman, CEO de OpenAI, ha emitido recientemente una alerta de “código rojo” dentro de la empresa, ordenando dedicar todos los esfuerzos a mejorar el rendimiento de ChatGPT. Al mismo tiempo, otros competidores en el ámbito de la inteligencia artificial, como Anthropic y DeepSeek, también han presentado nuevos modelos, acelerando así la competencia tecnológica.
Por otro lado, aunque Nvidia aún controla entre el 80 y el 90% del mercado actual de chips de IA, cada vez son más evidentes las señales que buscan frenar su monopolio. Empresas como Meta y Anthropic están adoptando o negociando la adquisición de los TPU de Google. AWS, aunque mantiene selectivamente la tecnología de interconexión de Nvidia en sus productos posteriores, también está acelerando el desarrollo de chips propios. Sin embargo, la mayoría de los analistas considera que, a corto plazo, es difícil desafiar el dominio de Nvidia en el mercado.
Con la sofisticación de los modelos de IA y la competencia por chips especializados en pleno auge, el mercado ha superado la mera comparación de funciones y se está expandiendo hacia la disputa por el control de los ecosistemas entre plataformas. Dada la vertiginosa velocidad del desarrollo tecnológico, la empresa que logre establecer el estándar y el chip que consiga atraer a más clientes de IA podría redefinir el equilibrio de poder en la industria de la inteligencia artificial en el futuro.