Esto es lo que realmente está ocurriendo: los mineros de Bitcoin no están abandonando las criptomonedas. Simplemente se están dando cuenta de que tienen algo aún más valioso que sus equipos de minería: energía excedente, terrenos y capacidad de centros de datos por los que las empresas de IA están pagando desesperadamente.
Las cifras que cuentan la historia
Cipher Mining acaba de cerrar un contrato de 5.500 millones de dólares a 15 años con AWS para proporcionar 300 megavatios de energía para cargas de trabajo de IA. ¿No te interesa? Pues esta es aún más sorprendente: IREN Limited firmó un acuerdo de 9.700 millones de dólares con Microsoft por 5 años de servicios de computación en la nube basados en GPU, incluyendo NVIDIA GB300 y centros de datos con refrigeración líquida. Eso supone 1.940 millones de dólares en ingresos anuales una vez desplegado por completo.
No se trata de casos aislados. Los mineros están reposicionándose como proveedores de infraestructuras, y el mercado les está recompensando por ello.
Por qué tiene sentido este cambio
La minería de Bitcoin tenía un problema de imagen: derrochadora de energía, villana medioambiental, etc. Pero los mineros ya habían resuelto lo más difícil: acceso a contratos de energía barata, grandes extensiones de terreno, sistemas de refrigeración y experiencia en centros de datos.
¿La IA? Tiene un apetito voraz. Entrenar y ejecutar grandes modelos de lenguaje requiere una potencia de cálculo descomunal. GPUs, refrigeración líquida, escalabilidad: los mineros de Bitcoin ya poseen esta infraestructura.
Así que, en lugar de dejarla inactiva entre ciclos de mercado, la están alquilando a Amazon, Microsoft y Google a precios premium. Ingresos diversificados. Cobertura ante la volatilidad del BTC. Problema resuelto.
Qué significa esto
Para la industria tecnológica: la competencia por la infraestructura de IA se está intensificando. Los mineros no son competidores tradicionales, pero están superando a los proveedores tradicionales de centros de datos en costes energéticos.
Para Bitcoin: es posible que el capital institucional se desplace hacia iniciativas de IA, pero los propios mineros se están volviendo más resilientes financieramente. Los días en los que los ingresos provenían únicamente de la minería de BTC están llegando a su fin.
Para inversores: las empresas que logren pivotar con éxito hacia infraestructuras de IA están posicionándose para un crecimiento sostenido. El precio de las acciones lo refleja: tanto Cipher como IREN experimentaron importantes subidas tras los anuncios.
La verdadera pregunta
¿Es este el principio del fin de la dominancia de la minería de Bitcoin? ¿O simplemente una asignación inteligente de capital? Probablemente ambas cosas. Los mineros que ganarán en 2025 no serán los que minen más duro, sino los que minen de forma inteligente.
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Los mineros de Bitcoin apuestan todo por la infraestructura de IA, y está cambiando todo
Esto es lo que realmente está ocurriendo: los mineros de Bitcoin no están abandonando las criptomonedas. Simplemente se están dando cuenta de que tienen algo aún más valioso que sus equipos de minería: energía excedente, terrenos y capacidad de centros de datos por los que las empresas de IA están pagando desesperadamente.
Las cifras que cuentan la historia
Cipher Mining acaba de cerrar un contrato de 5.500 millones de dólares a 15 años con AWS para proporcionar 300 megavatios de energía para cargas de trabajo de IA. ¿No te interesa? Pues esta es aún más sorprendente: IREN Limited firmó un acuerdo de 9.700 millones de dólares con Microsoft por 5 años de servicios de computación en la nube basados en GPU, incluyendo NVIDIA GB300 y centros de datos con refrigeración líquida. Eso supone 1.940 millones de dólares en ingresos anuales una vez desplegado por completo.
No se trata de casos aislados. Los mineros están reposicionándose como proveedores de infraestructuras, y el mercado les está recompensando por ello.
Por qué tiene sentido este cambio
La minería de Bitcoin tenía un problema de imagen: derrochadora de energía, villana medioambiental, etc. Pero los mineros ya habían resuelto lo más difícil: acceso a contratos de energía barata, grandes extensiones de terreno, sistemas de refrigeración y experiencia en centros de datos.
¿La IA? Tiene un apetito voraz. Entrenar y ejecutar grandes modelos de lenguaje requiere una potencia de cálculo descomunal. GPUs, refrigeración líquida, escalabilidad: los mineros de Bitcoin ya poseen esta infraestructura.
Así que, en lugar de dejarla inactiva entre ciclos de mercado, la están alquilando a Amazon, Microsoft y Google a precios premium. Ingresos diversificados. Cobertura ante la volatilidad del BTC. Problema resuelto.
Qué significa esto
Para la industria tecnológica: la competencia por la infraestructura de IA se está intensificando. Los mineros no son competidores tradicionales, pero están superando a los proveedores tradicionales de centros de datos en costes energéticos.
Para Bitcoin: es posible que el capital institucional se desplace hacia iniciativas de IA, pero los propios mineros se están volviendo más resilientes financieramente. Los días en los que los ingresos provenían únicamente de la minería de BTC están llegando a su fin.
Para inversores: las empresas que logren pivotar con éxito hacia infraestructuras de IA están posicionándose para un crecimiento sostenido. El precio de las acciones lo refleja: tanto Cipher como IREN experimentaron importantes subidas tras los anuncios.
La verdadera pregunta
¿Es este el principio del fin de la dominancia de la minería de Bitcoin? ¿O simplemente una asignación inteligente de capital? Probablemente ambas cosas. Los mineros que ganarán en 2025 no serán los que minen más duro, sino los que minen de forma inteligente.