
Un STO (Security Token Offering) es un método regulado de captación de fondos en el que los tokens se emiten y venden bajo la normativa de valores. Estos tokens están directamente ligados a derechos legales como acciones, bonos o participación en beneficios. A diferencia de las ventas estándar de tokens, los STO requieren divulgación de información, verificación de inversores e imponen restricciones de transferencia sobre los tokens. Al combinar el marco de cumplimiento de las finanzas tradicionales con la eficiencia de la liquidación basada en blockchain, los STO están orientados a la emisión de activos y recaudación de fondos bajo los más altos estándares.
Los STO proporcionan protección legal efectiva y una vía conforme para activos on-chain, por lo que resultan ideales para inversores institucionales y proyectos consolidados. Para los inversores, los STO ofrecen acceso a bonos tokenizados, acciones y otros activos reales. Para los emisores, los STO mejoran la eficiencia de liquidación, amplían la base de inversores y reducen riesgos legales.
Comprender los STO permite distinguir entre tokens que otorgan derechos legales o dividendos y aquellos que solo ofrecen utilidad o funciones de gobernanza. Además, esta comprensión clarifica por qué ciertos activos en los exchanges requieren verificación de identidad o presentan restricciones de transferencia en sus apartados de cumplimiento.
El proceso habitual de un STO comprende: “Estructuración de cumplimiento → Emisión y suscripción → Custodia y liquidación → Negociación secundaria y divulgación continua”.
Los STO se emplean frecuentemente para bonos tokenizados, crowdfunding de acciones e instrumentos de reparto de ingresos. Las señales típicas de cumplimiento incluyen requisitos como “verificación de identidad obligatoria”, “restringido a determinadas regiones” o “transferible solo tras periodos de bloqueo”.
En exchanges como Gate, los usuarios suelen encontrar proyectos STO en secciones de RWA (Real World Assets) o de cumplimiento. Si participan en una suscripción, normalmente los inversores son redirigidos al emisor o a una plataforma asociada de cumplimiento para los controles KYC y la verificación de elegibilidad antes de la liquidación y negociación en mercados designados. Así se garantiza que las restricciones de transferencia se apliquen tanto on-chain como a nivel de plataforma.
En DeFi, algunos tokens conformes utilizan smart contracts restringidos que solo permiten la interacción de direcciones incluidas en la whitelist. Los dividendos e intereses pueden distribuirse mediante snapshots on-chain y registros de tokens para mejorar la transparencia y eficiencia, aunque el cumplimiento normativo sigue siendo prioritario.
En el último año, los STO y la tokenización conforme han mantenido un crecimiento constante a medida que la regulación se define y aumenta la participación institucional, aunque la liquidez en el mercado secundario sigue siendo reducida.
En 2025, tanto Europa como Asia experimentarán más pilotos de bonos y acciones tokenizados. Los casos públicos muestran que el tamaño de las operaciones suele situarse entre 100 millones y 1 000 millones de dólares, con divulgaciones concentradas entre el primer y tercer trimestre de 2025. Entre los participantes figuran bancos, exchanges y plataformas conformes que buscan acortar los tiempos de liquidación y mejorar el registro.
El volumen de RWA de bonos gubernamentales on-chain ha crecido de forma sostenida en el último año, pasando de cientos de millones en 2024 a más de 1 000 millones de dólares al cierre del año; las previsiones para 2025 apuntan a 1–3 mil millones, impulsados por el entorno de tipos y la experimentación institucional con liquidación tokenizada.
Los datos de plataformas también reflejan avances: en 2025, varias plataformas conformes de security tokens informaron de aumentos sostenidos en usuarios y listados, con un crecimiento de usuarios activos mensuales del 20 %–50 % interanual. Sin embargo, los volúmenes de negociación secundaria se mantienen bajos (a menudo por debajo del 1 % respecto a tokens cripto comparables), principalmente por restricciones de elegibilidad y reglas de transferencia que afectan a la liquidez.
En el ámbito regulatorio, Europa y Reino Unido continúan perfeccionando los marcos de valores digitales en 2025; en EE. UU. se sigue aplicando la legislación vigente sobre valores a las ofertas conformes. Unas reglas más claras refuerzan la confianza institucional, aunque el cumplimiento transfronterizo y el reconocimiento mutuo siguen siendo retos.
La diferencia principal es si los tokens representan derechos sobre valores y están regulados en consecuencia. Los tokens STO representan acciones, deuda o reparto de beneficios, exigiendo divulgación y verificación de inversores, mientras que los tokens ICO suelen otorgar derechos de uso o gobernanza con una supervisión regulatoria más laxa o incierta.
También existen diferencias en las restricciones de transferencia y el perfil de inversores: los STO suelen incorporar whitelists, periodos de bloqueo y límites de elegibilidad por región; los ICO suelen permitir la libre transferibilidad y ventas públicas. Los retornos previstos también difieren: los STO prometen derechos legales y flujos de caja, mientras que los ICO dependen más del desarrollo del ecosistema o del sentimiento de mercado. Entender estas diferencias permite tomar decisiones de inversión más informadas.
Un STO es un Security Token Offering; un ICO es un Initial Coin Offering. La diferencia clave está en el estatus regulatorio: los tokens de STO representan titularidad real o derechos sobre beneficios y están sujetos a la normativa de valores; los tokens de ICO suelen tener solo fines funcionales. Por ello, los STO ofrecen mayor protección para el inversor, aunque pueden ser menos líquidos que los tokens de ICO.
Los inversores en STO deben normalmente completar controles de identidad KYC (Know Your Customer) y revisión AML (Anti-Money Laundering). La mayoría de los proyectos STO restringen la participación a inversores acreditados que cumplan determinados umbrales de patrimonio o ingresos. Las reglas varían según el país o región; consulte siempre la normativa local antes de invertir en plataformas como Gate.
Los tokens STO suelen estar sujetos a periodos de bloqueo o restricciones de liquidez. Al representar activos reales, su negociación debe cumplir la normativa de valores, a diferencia de los tokens cripto convencionales. La mayoría de proyectos solo permiten la negociación tras un periodo determinado o exclusivamente en exchanges regulados (como Gate).
Los titulares de tokens STO pueden percibir diversas formas de ingresos: los tokens vinculados a acciones ofrecen dividendos, los vinculados a deuda pagan intereses fijos y los respaldados por activos (como inmobiliarios o arte) proporcionan plusvalías o rentas. Los rendimientos dependen del tipo de activo subyacente y del mecanismo de distribución del proyecto.
Gracias a la tecnología blockchain, los STO permiten la participación global con menos barreras geográficas. Frente a las inversiones tradicionales, suelen requerir importes de entrada más bajos, ofrecen mayor transparencia y procesos de compensación/liquidación más eficientes. Sin embargo, persisten retos: la liquidez de los STO puede ser limitada, la regulación puede cambiar y existen riesgos técnicos.


